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Los antecedentes de anorexia influyen en el tratamiento y recuperación de la bulimia, según un estudio

La existencia de antecedentes de anorexia nerviosa están implicada en el diagnóstico clínico y en la respuesta al tratamiento de los pacientes con bulimia nerviosa, según se desprende un estudio elaborado en la Universidad de Extremadura (UEx).

Un estudio que establece que la respuesta al tratamiento y el grado de recuperación pueden depender del hecho de que el paciente haya tenido antecedentes de anorexia nerviosa, anorexia restrictiva o anorexia compulsiva purgativa.

Esta es una de las conclusiones a la que ha llegado una investigación realizada por miembros del Grupo de Investigación Psicología en la Salud y la Enfermedad de la UEx, en el marco de un proyecto, subvencionado con cargo al Fondo de Investigación Sanitaria y el Fondo Social Europeo, acerca de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).

Señala por ejemplo, que en pacientes con bulimia que tenían antecedentes de anorexia nerviosa se observó que permanecían algunos rasgos de esta enfermedad, como el menor peso corporal, aumento del perfeccionismo, y mayor dependencia, así como síntomas más graves, recuperación más lenta y peor respuesta al tratamiento, según informa la UEx en nota de prensa.

Sin embargo, los pacientes con antecedentes de anorexia compulsiva purgativa tenían más vómitos, menos insatisfacción corporal, menos síntomas depresivos y mejores resultados tras el tratamiento.

El catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la UEx, Francisco Vez, ha destacado que para aquellas pacientes que tienen antecedentes de anorexia nerviosa “supone un cambio clínico importante en el tratamiento en comparación con pacientes sin antecedentes previos”

Francisco Vaz añade que las conclusiones de este estudio publicado en el ‘International Journal of Eating Disorders’, indican que el paso de una forma de trastorno de la alimentación a otro, en particular de anorexia nerviosa a bulimia nerviosa es un problema clínico común, mientras que es muy poco frecuente, que los pacientes con bulimia desarrollen posteriormente anorexia.

SE ESTABILIZA EL NÚMERO DE CASOS

Así, el investigador afirma que en los últimos años “no parece que se esté produciendo un incremento de los trastornos de la conducta alimentaria”, sino que “se tiende a la estabilización de los casos”, aunque ha destacado que lo que sí ha ido cambiando es la edad de las pacientes.

Las pacientes antes eran chicas fundamentalmente jóvenes, con una edad comprendida entre los 16 y los 25 años, y ahora son mujeres mayores, a partir de 35 años, y chicas muy jóvenes, más bien niñas de 12 ó 13 años”. Este cambio se debe a un incremento de las dietas a edades cada vez más tempranas, ha explicado.

Esta investigación se llevó a cabo en la  Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Complejo Hospitalario Universitario de Badajoz. Para ello fueron seleccionadas 75 mujeres que padecían bulimia nerviosa (BN) evaluando la psicopatología y la personalidad.

A efectos del análisis estadístico se consideraron y compararon tres grupos de pacientes, que son con antecedentes de anorexia restrictiva (el paciente fundamentalmente no come, hace mucho ejercicio y se mantiene); con historial de anorexia compulsiva purgativa (con síntomas de anorexia y bulimia); y por último pacientes con bulimia nerviosa sin antecedentes de anorexia.

La UEx viene desarrollando una importante investigación en este campo y estos estudios indican, según Francisco Vaz, que probablemente en el futuro sólo habrá una única categoría de diagnóstico de los trastornos de la conducta alimentaria, desapareciendo los subtipos de anorexia y bulimia, puesto que lo importante es atender al perfil clínico del paciente.

Las conclusiones de este estudio han sido presentados en la octava edición del Congreso de la Asociación Española para el Estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (AEETCA), celebrado en Burgos entre del 26 al 28 de mayo.

europapress.es

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Anorexia y bulimia pueden ser causa de enfermedades mentales

Mauricio Hernández Ch.

La Paz, Baja California Sur.- La Secretaría de Salud indicó que los trastornos de la conducta alimentaria, como son la anorexia, bulimia y la glotonería, son factores que pueden provocar enfermedades mentales crónicas, las cuales a su vez no sólo obstaculizan el desarrollo de la persona, sino que también pueden conducir al suicidio o a otras adicciones.

Estos trastornos son igual de graves que las enfermedades mentales o crónicas degenerativas, mismas que causan hasta un 10 % de las muertes prematuras y de acuerdo a las estimaciones que se tienen, en el 2012 representarán una carga financiera de 100 mil millones de pesos.

De esta cantidad 60 mil millones corresponden a gastos médicos directos.

Se sabe que en su grado máximo la depresión puede llevar a los jóvenes al suicidio además de que tiene otras consecuencias como es el beber alcohol o consumir drogas ilícitas.

Estos trastornos en el país afectan a niños, adolescentes y jóvenes, sobre todo a las mujeres, quienes presentan problemas de obesidad o quienes tratan de adelgazar con procedimientos radicales.

Del 0.3 al 1 % de las adolescentes presentan anorexia y del 1 al 3 % bulimia, además de que el 3 % de alumnos tanto mujeres como hombres, consumen alimentos de manera compulsiva.

Las complicaciones de la anorexia, bulimia o compulsión por la comida, son la pérdida de cabello, detención del crecimiento, desarrollo de osteoporosis, problemas dentales, sangrado gastrointestinal, parálisis intestinal, alteraciones electrolíticas, deshidratación, baja del potasio, hiponatremia, e incluso el paro cardiaco y la muerte.

Para ello finalmente, se indicó, es necesario que el enfermo reciba un tratamiento integral y adecuado, sobre todo porque el tiempo de recuperación es prolongado.

oem.com.mx

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Anorexia y depresión: los riesgos sicológicos de un bypass gástrico

SANTIAGO.- El caso de una joven británica, Malissa Jones, quien se sometió a una operación de bypass gástrico y hoy sufre anorexia y está en riesgo vital, enfrentándose día a día a la posibilidad de un infarto, lleva a pensar en el riesgo de este tipo de intervenciones, pero no en el riesgo físico, si no en el sicológico y en la manera en como las personas enfrentan este real cambio de vida.

La sicóloga del Centro de Atención de la Obesidad de la Red Salud UC, Cecilia Barros, explicó a Terra.cl los riesgos a los que se enfrentan las personas que se someten a esta cirugía gástrica y que no tienen el control adecuado, lo que la ha hecho ver pacientes con nuevos trastornos alimenticios, como la anorexia, con depresión o crisis de identidad producto de las expectativas puestas en esta operación.

Barros dice que efectivamente hay un riesgo de depresión, y es algo que los profesionales saben y anticipan al paciente, preparándolo antes, durante y después del procedimiento, para evitar las consecuencias.

“Ese riesgo es mayor en pacientes vulnerables, que han tenido una depresión, o que están viviendo una situación compleja y son más frágiles en términos de personalidad, por eso es tan importante la preparación, sobre todo pre quirúrgico, algo que a la gente le cuesta entender, porque llegan a operarse y quieren operarse ya”.

DEPRESIÓN

El caso de esta joven británica, se generó, por una depresión que no se previó al momento de operarla y comenzar el tratamiento con el que terminó perdiendo más de cien kilos.

La especialista explica que esto puede ocurrir porque la cirugía es un cambio muy drástico para una persona, además implica un nivel de estrés importante, hay mucha preocupación, muchos cambios y si la persona no está bien previo a la cirugía, corre el riesgo de desestabilizarse después.

“No hay una respuesta absoluta, no hay una sola razón para que una persona se deprima, pueden haber múltiples factores y uno es este cambio violento, sobre todo cuando la comida cumple un rol que no le corresponde, que es la de regulación emocional. Son personas que comen cuando están tristes y comer les calma. Comen cuando se sienten solos y cuando les quitan esta mantención del equilibrio emocional, la persona se desestabiliza”.

Cecilia Barros dice que es muy importante anticiparlo y entregarle información, pero no es lo único, ya que el paciente tiene que comenzar a buscar otras estrategias de regularse emocionalmente o de ser capaz de tolerar emociones de otra manera y debería comenzar con una preparación previa a la cirugía.

También hay cambios de ánimo importante tras un bypass gástrico, y siempre “le plantemos a la persona que es normal que los primeros meses pueda estar más irritable, porque efectivamente está sometido a un estrés importante y esto es muy exigente es un cambio muy importante y no siempre el entorno apoya. A veces hay presión y esto es difícil y esto hace que la persona se irrite. Cuando este comportamiento pasa a mayores se requiere la evaluación de un siquiatra”.

ANOREXIA

La anorexia o bulimia, puede ser otra consecuencia de un tratamiento incompleto para los pacientes que se realizan este tipo de cirugía. Y es que el trastorno alimenticio que tenían anteriormente al utilizar la comida como una forma de equilibrarse emocionalmente, puede repetirse de otra forma, ya que ambas conductas tienen un origen sicológico y no físico.

“Hay quienes plantean que la obesidad es un trastorno alimentario y en algunos casos si lo es y algunos de estos pacientes tienen una relación con la comida bien patológico y tienen atracones, conductas compulsivas , conductas como comerse un chocolate entero por las noches. Cuando hay un trastorno previo, puede pasar que después de la cirugía aparezca con otra modalidad y esto ocurre si la persona no tiene un apoyo sicológico y aparece o deriva a otro trastorno, que en este caso puede ser la anorexia”.

La idea, dice la especialista, es que haya trabajo de un equipo multidisciplinario, de preparación antes y después. Incluso se dice que estos pacientes no tienen alta, que deberían estar viendo a un especialista de por vida una vez al año.

EXPECTATIVAS, EL MAYOR PELIGRO

Un tema complejo de tratar es el de las expectativas que puedan tener las personas que se someten a una cirugía de este tipo, ya que algunos pacientes piensan que esta decisión les cambiará la vida por completo y que todos sus fracasos se convertirán en éxito.

“Ese es otro de los problemas que va relacionado. Uno de los temas que se requiere trabajar con el paciente es el de las expectativas, ya que no es inusual que las personas tengan expectativas irrealistas y desmesuradas. La persona que piensa que al operarse y adelgazar va a cambiar toda su vida y en ese sentido parte del trabajo sicológico también tiene que ver con ir viendo que expectativas son logrables y cuáles no y que entiendan que muchas veces sus problemas no tienen que ver con el tiempo. Pueden ser incluso otras las experiencias previas las que afecten, porque una persona puede tener, por ejemplo, miedo al compromiso y se escuda en su obesidad para no tener pareja y si bajaste de peso ya no tienes esa excusa, te afecta. Cuando hay casos extremos -como el de un suicidio-, es porque esa persona no fue capaz de adecuar sus expectativas a la realidad”.

terra.cl

Salud y Epilepsia

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La anorexia no es un ‘juego’ de niños

Written by anorexia bulimia on March 11th, 2011 in Anorexia.

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La anorexia no es un ‘juego’ de niños

La anorexia en los menores se ha convertido en una nueva amenaza para su salud.

JUAN MANUEL MUÑOZ CIFUENTES – LA NACIÓN, NEIVA

Uno de los problemas que en la actualidad afecta a la población infantil es la anorexia. Este trastorno alimentario en los menores se ha convertido en una nueva amenaza para su salud. Además de la varicela, el sarampión y las paperas, entre otras dolencias, los padres de familia tienen otro motivo para preocuparse por la integridad de sus pequeños.

Pese a que en el departamento se desconocen las cifras que dan cuenta sobre esta afectación en menores de edad, la sicóloga Jeniffer Paola Mora Vargas manifestó que este mal comportamiento lo vienen adquiriendo los niños, cada día más, debido, especialmente a la influencia de los medios masivos de comunicación.
“Desafortunadamente para los pequeños ese es el boom. Vemos como los medios promocionan la belleza como sinónimo de extrema delgadez. Esta concepción de ser bonito es asimilada como válida por los menores, sobre todo en estos tiempos en los que la televisión se ha convertido en una compañía importante para ellos”, dijo.
La sicóloga agregó que si bien la anorexia afecta de igual manera a niños y niñas, son estas últimas las más propensas a experimentar este desorden en los hábitos de alimentación.
“Por ello es importante que los padres estén preparados para detectarla y así iniciar el trabajo conjunto con los especialistas a fin de superar la enfermedad”.

Causas

De acuerdo con la especialista, las posibles causas de la anorexia en los niños son, en primera instancia, los hábitos alimentarios incorrectos durante la primera infancia, así como la falta de horarios y rutina alrededor de la comida, en la que ésta debe ser el centro de atención.
También la facilita que el espacio dispuesto para recibir los alimentos sea desagradable o no sea el indicado.
“Comer mientras se ve televisión, por ejemplo; en la cama o en otro lugar no adecuado. Para recibir los alimentos está el comedor”.
Las discusiones familiares recurrentes también pueden incidir en que el menor quiera dejar de comer.
De igual forma lo hacen los mensajes publicitarios “equivocados o erróneos”, en los cuales se relaciona directamente un cuerpo delgado con la perfección y aceptación.
“Es lo que comentaba anteriormente. Nos presentan modelos de muy bajo peso como iconos de belleza. Además que en los medios se insiste sobre el tema”.

Consecuencias

Sus consecuencias pueden ser leves y severas. Van desde caries, hasta arritmias cardiacas que ponen en peligro la vida. También puede haber daño de la glándula tiroides, la cual podría ser irreversible ya que controla muchas funciones del cuerpo. Puede haber una deshidratación tan severa que lleve al shock, lo cual sería otra causa importante de muerte por anorexia.
“Es imprescindible recordar que muchas personas mueren anualmente por anorexia y que esta es una enfermedad posible de prevenir y tratar. Por ello es importante estar atentos si la inapetencia en los niños se reitera habitualmente y si afecta a su curva de peso y talla para su edad y por ende, a su desarrollo general”, dijo la sicóloga.

¿Qué hacer?

La sicóloga Jeniffer Paola Mora Vargas dijo que cuando el menor presente síntomas de anorexia, lo indicado es llevarlo al médico para determinar si la falta de apetito se debe a problemas fisiológicos o sicológicos.
“Cuando el médico, gastroenterólogo o especialista a cargo dice que no hay problemas, sí se puede hablar de anorexia y ya se tiene que trabajar, en conjunto entre sicólogo y siquiatra”.

Tratamiento

El tratamiento de la anorexia consiste en la reeducación de los hábitos alimentarios del niño y la consulta a un médico especialista.
El tratamiento más duradero y efectivo para los trastornos de la conducta alimentaria es la sicoterapia con atención médica nutricional. Este tratamiento debe ser individualizado y variar de acuerdo a la severidad del desorden y de los problemas particulares, necesidades y capacidades del paciente y su familia. El tratamiento típico está básicamente dirigido al paciente pero también incluyen de grupo y de familia. La hospitalización se recomienda cuando el trastorno ha causado problemas físicos que pueden poner en peligro la vida del menor.
El tratamiento específico es psicológico, es decir, tratar la raíz del problema, ya que el tratamiento médico consiste en la atención de las complicaciones.
“Nuestros hijos deben ser lo primordial, independientemente del trabajo. Debemos organizarnos como padres y tener itinerarios, saber qué es lo que están haciendo los niños. En el caso que los dejemos con cuidadores saber si el niño está comiendo adecuadamente. Y no olviden, si se están presentando estos comportamientos llévenlos al médico”, concluyó la sicóloga.

lanacion.com.co

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Los dibujos de uno mismo podrían revelar trastornos alimentarios ocultos

Investigadores afirman que las mujeres que sufren de anorexia o bulimia tienden a dibujar sus cuerpos de forma distinta

MIÉRCOLES, 16 de febrero (HealthDay News/HolaDoctor) — La forma en que las mujeres se dibujan a sí mismas podría ayudar a revelar si sufren de un trastorno alimentario, sugiere una investigación.

Encontraron que las mujeres con anorexia o bulimia se dibujaban a sí mismas con características distintas que las mujeres sin los trastornos alimentarios.

El estudio de investigadores israelíes participaron 36 mujeres anoréxicas o bulímicas y 40 mujeres que no lo eran, la mitad con sobrepeso y la mitad con peso normal. Se pidió a las mujeres que se dibujaran a sí mismas. Los investigadores encontraron varias diferencias entre los grupos en cuatro áreas.

* Las mujeres anoréxicas o bulímicas tendían a dibujarse con un cuello de mayor tamaño, un cuello desconectado o sin cuello.
* La boca estaba más enfatizada en las mujeres con anorexia o bulimia.
* La representación de unas caderas más anchas fue más común entre las participantes con trastornos alimentarios.
* Las mujeres con anorexia o bulimia tendían a dibujar imágenes sin pies o con pies desconectados.

Los investigadores también encontraron que entre las mujeres con trastornos alimentarios, las que tenían anorexia eran más propensas que las que sufrían de bulimia a omitir los senos de los dibujos, a trazar líneas corporales menos definidas y a dibujar figuras más pequeñas en relación con el tamaño de la página.

El estudio, que aparece en la revista Arts in Psychotherapy, muestra que “a las mujeres que sufren o tienden al desarrollo de trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia se les puede diagnosticar una evaluación mediante un dibujo de la propia figura sencillo y poco intrusivo”, afirmó en un comunicado de prensa de la Universidad de Haifa la coautora Rachel Lev-Wiesel, directora de la Facultad de postgrado en terapias artísticas creativas de la universidad.

“Las mujeres que sufren de trastornos alimentarios por lo general tienden a esconder su afección, incluso de sus terapeutas profesionales”, explicó. “Con frecuencia les es difícil hablar sobre sus problemas, así que una herramienta no verbal y no intrusiva como una sencilla solicitud de un dibujo sobre su propia figura pueden convertirse en una herramienta importante en la terapia artística creativa”.

healthfinder.gov

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El desamparo social y la culpabilidad hunden a las familias de jóvenes anoréxicas

“Necesitamos no sentirnos tan sumamente mal como nos sentimos”, señala la presidenta de ADANER

MADRID, 20 Ene. (EUROPA PRESS) -

La bulimia y la anorexia son dos enfermedades que dependen de un mismo trastorno, el alimentario, que para ser bien tratado necesita de un equipo multidisciplinar, así como del apoyo de la familia, la cual se ve desamparada, socialmente, precisamente por la falta de unidades específicas; y, personalmente, por el sentimiento de culpabilidad que genera.

Esta situación lleva muchas veces a destruir familias enteras, e incluso, al suicidio de madres que ven como no han podido hacer nada para que la enfermedad no acabe con la vida de su hija o hijo. Este ha sido el caso de la madre de Isabelle Caro, la joven modelo anoréxica del fotógrafo Oliviero Toscanni muerta el mes pasado tras años de luchar contra la enfermedad.

“La entiendo perfectamente, depende del caso pero esta mujer estaría al límite”, afirma a Europa Press Juana Martín, presidenta de ADANER, quien recuerda que la enfermedad “deteriora” sobre todo al cuidador y a la familia.

“Existe una cantidad de circunstancias adversas en este tipo de enfermedades, donde las madres y los padres se sienten horriblemente mal, impotentes con la enfermedad, con la enferma, con los tratamientos y con la ley, porque todo está en contra nuestra”, ha añadido.

“Necesitamos no sentirnos tan sumamente mal como nos sentimos”, explica. Y es que, recuerda, la mayoría de estas jóvenes culpan a sus madres de su situación. “Siempre la madre es la culpable de todo. Los enfermos buscan culpables, focalizan la comida y la rabia contenida, el vacío y la frustración que tienen en la madre, que normalmente es la cuidadora”, añade.

Estas jóvenes no solo tienen una imagen irreal de su cuerpo, su mente enferma les hace muchas veces acusar a sus madres de personas posesivas, un cliché que desde ADANER insisten en que es una imagen “alterada” de su la realidad.

“Encima del sufrimiento que llevamos sobre nosotras, es horroroso que nos tachen de posesivas, habrá de todo”, añade, al tiempo que deja ver que la situación real, dependiendo del caso, es que se trata de mujeres que se enfrentan día a día al “deterioro espantoso” y “totalmente destructivo” de sus hijos, con la “impotencia” de no poder ayudar más.

Al respecto, el doctor Luis Rojo, jefe de la sección de la Sección de Psiquiatría del Hospital de la Fe de Valencia y miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría, añade que sobre la familia de estas pacientes recae un estigma social importante.

“Se suele trasmitir a los familiares que ellos son, en parte, responsables de los que les sucede a los hijos, lo que genera sentimientos de vergüenza, retracción social, malestar psicológico y sentimientos de culpa”, añade.

Esta situación, explica, podría llevar a los familiares en duelo por el fallecimiento de un hijo a situaciones extremas, sobre todo porque “muchas veces la sociedad cree que esta enfermedad está fomentada por la propia familia, cuando es una enfermedad que se sabe que tiene factores biológicos implicados”.

“DESCULPABILIZARSE”

Y es que para combatir la anorexia y la bulimia es necesario un equipo especializado: psicólogos, psiquiatras, endocrinos, pediatras, nutricionistas y otras especialidades necesarias para el tratamiento a lo largo de la enfermedad. Porque la enfermedad es larga –en la mayoría de los casos se cronifica–, y mortal.

Por ello, desde ADANER piden medios estatales, medios sociales y medios legales que ayuden con los ingresos y los tratamientos, hasta ahora “voluntarios”; asimismo, piden más apoyo para las familias que “no está defendida en ningún caso”.

Ya que, añade, “no tenemos ningún derecho, no tenemos nada, lo único que tenemos es que afrontar la enfermedad, afrontar a la enferma y luchar con todo el mundo”; y recuerda que “muchas veces la familia se ve obligada a hacer cosas que no les gustaría hacer, y, con un dolor terrible, se hacen para ver si reacciona”

“Estamos desamparaos, el enfermo primero que no tiene los sitios, ni los tratamientos adecuados; y la familia mucho más porque carga con todo el peso de la enfermedad, ya que, en ocasiones, hasta se reduce la relación con los hermanos para que no se produzca un contagio, y el sufrimiento llega a extremos incapacitantes”, explica.

Por este motivo, insiste en que “lo más importante para los familiares es desculpabilizarse”, y recuerda que para ésta labor es importante asociarse, ya que, en estos grupos, es donde van a encontrar gente que les entienda, van a mostrarles los recursos disponibles para seguir adelante.

Para Rojo, “la familia se lleva las consecuencias del trastorno de manera importante”. Por este motivo, también destaca el papel de las asociaciones de pacientes que “dan un marco de comprensión a los familiares”. “Dan un marco de comprensión a los padres, allí pueden solventar sus sentimientos de culpa que, por otra parte, son normales”, añade.

Asimismo, concluye que la posición del médico es importante, ya que “damos atención a la familia del paciente, apoyo, comunicación, sostén, información y, cuando hay un problema emocional, evidentemente, se dirige al recurso más útil”.

europapress.es

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Los adolescentes anoréxicos pueden beneficiarse del tratamiento para toda la familia

En lugar de culpar a los padres, estos expertos los implican en el proceso de recuperación

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

LUNES, 4 de octubre (HealthDay News/HolaDoctor) — El tratamiento de adolescentes anoréxicos basado en la familia podría ser más eficaz a largo plazo que la terapia individual, halla un estudio reciente.

“La terapia familiar ha formado parte del conjunto de tratamientos para la anorexia nerviosa durante casi 40 años, pero esta forma específica ha evolucionado como tratamiento eficaz probablemente durante los últimos diez años”, apuntó el Dr. James Lock, autor principal de un estudio que aparece en la edición de octubre de Archives of General Psychiatry. “Sin embargo, éste es el primer estudio que compara realmente este tratamiento con un tratamiento activo”.

La anorexia nerviosa, un trastorno de la alimentación que es más común entre las chicas adolescentes, puede afectar el crecimiento, retrasar la pubertad y reducir la masa ósea máxima. Casi el 6 por ciento de las personas anoréxicas muere por insuficiencia cardiaca o a causa del suicidio cada década, escriben los autores.

“El tratamiento familiar se ofrece en centros especializados, pero no está disponible generalmente en la mayoría de las comunidades”, señaló Lock, profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford. “Este sería un argumento para mejorar [su] disponibilidad y capacitar a la gente para que puedan llevarla a cabo”.

El modelo de terapia familiar usado en este ensayo involucra a la familia en el tratamiento en lugar de simplemente culpar a los padres por el trastorno.

“La tradición en gran parte de la salud mental moderna ha consistido en culpar o responsabilizar a los padres de algún modo, y que para el tratamiento había que separar al paciente de la unidad familiar que lo causaba”, señaló el Dr. Richard E. Kreipe, director médico del Programa de Trastornos Alimenticios para Niños y Adolescentes del Hospital Infantil Golisano del Centro Médico de la Universidad de Rochester.

Pero los profesionales se están alejando de ese modelo.

“La idea aquí es que el trastorno es incapacitante y confuso tanto para el paciente como para su familia, y que la familia realmente necesita aprender cómo ayudar a resolver directamente el problema alimenticio y de exceso de ejercicio de su hijo, y encontrar soluciones en casa”, explicó Lock, que también es director de psiquiatría del Programa Integral de Trastornos Alimenticios de Hospital Infantil Lucile Packard de la Universidad de Stanford.

“Se centra en el comportamiento. En el proceso. Plantea absolutamente que las familias, hasta donde sabemos, no son la causa”, señaló Lock.

La terapia familiar explorada en este estudio se centró en los padres que ayudaban de manera activa a sus hijos a aprender a comer y aumentar de peso, y luego daba más autonomía a los pacientes a medida que mejoraba su funcionamiento.

Aquí, 121 adolescentes, en su mayoría chicas, se asignaron de manera aleatoria para recibir una terapia familiar o individual. Sus edades oscilaban entre los 12 y 18 años.

Ambos grupos recibieron 24 horas de tratamiento profesional a lo largo de un año. Los seguimientos se programaron a los seis y doce meses después de finalizar el tratamiento.

Al terminar el tratamiento, ambos grupos tuvieron las mismas tasas de remisión completa, que se definió como alcanzar un peso normal o casi normal y mostrar un número medio de síntomas.

Pero se empezaron a notar diferencias a los seis y doce meses.

A los seis meses, el 40 por ciento de los que seguían el tratamiento familiar habían logrado la remisión completa, en comparación con el 18 por ciento de los que recibían la terapia individual. Al año, las cifras fueron de 49 y 23 por ciento, respectivamente.

“La anorexia nerviosa es muy difícil de tratar, pero lo importante es que los datos son cada vez más claros en cuanto a que los resultados a largo plazo, sobre todo si los pacientes inician el tratamiento en una etapa temprana, son muy positivos”, apuntó Kreipe, que también es director médico del Centro de Atención Integral para Trastornos Alimenticios del Oeste de Nueva York y ex presidente de la Society of Adolescent Health & Medicine.

“Lograríamos mejores resultados si definiéramos la anorexia como una enfermedad del desarrollo y no como una enfermedad mental”, agregó Kreipe. “Tiene que ver con ser adolescente, [y] con problemas de autonomía, control y control físico mientras se pasa por la pubertad. Sí, tiene un elemento mental, pero también un elemento biológico y uno psicológico”.

healthfinder.gov

Recetas para Microondas

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Relacionada la anorexia con embarazos no planeados

Written by anorexia bulimia on November 9th, 2010 in Anorexia.


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Relacionada la anorexia con embarazos no planeados

Según los investigadores, las pacientes podrían suponer, erróneamente, que no pueden concebir

Un estudio de mujeres noruegas ha hallado que las mujeres que tienen anorexia nerviosa tienen muchas más probabilidades de embarazos no planeados y abortos que las mujeres que no tienen este trastorno alimentario.

Esto podría deberse a la creencia errada de que las mujeres que tienen anorexia no pueden quedar embarazadas por amenorrea o menstruación irregular, señaló Cynthia M. Bulik, autora líder del estudio y directora de programa de trastornos del sueño de la Universidad de Carolina del Norte (UNC).

“La anorexia no es un buen anticonceptivo. Simplemente no estar menstruando o tener menstruación irregular no significa que no haya riesgo de quedar embarazada”, señaló en un comunicado de prensa de la UNC.

Bulik y sus colegas analizaron datos sobre 62,060 mujeres que participaron en el Estudio de cohortes de madres e hijos noruegos e identificaron a 62 que informaron tener anorexia nerviosa. Se informó sobre embarazos no planeados en 50 por ciento de las mujeres que tenían anorexia y 18.9 por ciento de las demás mujeres.

El estudio también halló que 24.2 por ciento de las mujeres que tienen anorexia asegura que ha tenido un aborto, frente a 14.6 por ciento de las demás mujeres.

Los hallazgos aparecen en la edición de noviembre de la revista Obstetrics and Gynecology.

Los médicos y otros proveedores de atención de la salud “necesitan asegurarse de hablar sobre sexualidad y anticoncepción con la misma claridad con las pacientes de anorexia que con otras mujeres y niñas”, aseguró Bulik.

Artículo por HealthDay

info7.com.mx

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Instan a una mejor evaluación preventiva de las autolesiones en los adolescentes

Experta señala que no todos los niños que se provocan cortadas o quemaduras a sí mismos encajan en el ‘perfil clásico’

LUNES, 27 de septiembre (HealthDay News/HolaDoctor) — Los médicos con frecuencia no hacen evaluación preventiva de sus pacientes adolescentes de trastornos alimentarios en búsqueda de evidencia de daño físico autoinfligido en la forma de cortadas o quemaduras, según revela una investigación reciente.

La observación proviene de un trabajo llevado a cabo por investigadores de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford y del Hospital Pediátrico Lucile Packard de Palo Alto, California.

El equipo, bajo la dirección de la Dra. Rebecka Peebles (que realizó el estudio mientras era profesora de pediatría de la Stanford), publicó sus hallazgos en la edición en línea del 28 de septiembre de la revista Journal of Adolescent Health.

Peebles y sus colegas anotaron que los trastornos alimentarios que se encuentran por lo general en adolescentes, como bulimia y anorexia, con frecuencia se asocian con un mayor riesgo de lesiones autoinfligidas. Peebles comentó en un comunicado de prensa de la Stanford que con frecuencia esto surge de la necesidad del paciente afligido de intentar “sentir dolor”.

“Los pacientes describen una sensación de alivio que surge de cortarse o quemarse”, explicó. “Se cortan con cuchillas o tijeras. A veces, incluso hemos tenido niños que usan la punta de un clip para hacerse agujeros. Para quemarse, calientan un objeto de metal y lo aprietan contra la piel, o usan cigarrillos”.

Investigaciones anteriores han indicado que entre el trece y el cuarenta por ciento de todos los adolescentes estadounidenses llevan a cabo algún tipo de autolesión. La práctica también se relaciona con un mayor riesgo de suicidio, anotaron los autores del estudio.

Para determinar la frecuencia con que esto sucede y la forma cómo los médicos pueden evaluar la asociación de forma proactiva, los investigadores se enfocaron en los expedientes médicos de 1,432 pacientes de diez a 21 años de edad, que habían buscado tratamiento por un trastorno alimentario en el Programa Integral de Trastornos Alimentarios del Hospital Pediátrico Packard entre 1997 y 2008.

Más del 90 por ciento de los pacientes era de sexo femenino, tres cuartas partes eran blancos, y la edad promedio era de quince años, citaron los investigadores.

Se encontró que casi el 41 por ciento de los pacientes realizaba algún tipo de autolesión intencional. Más del 85 por ciento de las veces, dichas autolesiones fueron en forma de cortadas. Pero a pesar de la alta prevalencia, el personal del hospital preguntó a apenas alrededor de la mitad de los pacientes si se habían hecho daño a propósito.

Los que fueron interrogados tendían a encajar en el perfil clásico: eran chicas, de más edad, blancos, y tenían un diagnóstico de bulimia y/o abuso de sustancias de algún tipo.

Peebles planteó que “la pregunta es si estamos pasando por alto a otros niños que no encajan con el perfil. Es uno de los motivos de que quisiéramos evaluar esto. Si uno atiende a un inocente niño de doce años, ni siquiera se plantea preguntarle sobre conducta de autolesión. Necesitamos mejorar mucho en la evaluación preventiva universal”.

El estudio apuntó a que de hecho una evaluación universal podría alterar el mal llamado perfil clásico que los autores observaron, al incluir pacientes cuya vulnerabilidad a las autolesiones generalmente no se sospecha.

Ahora, el hospital tiene una política de preguntar a todos los nuevos pacientes sobre la autolesión de forma proactiva.

“Le preguntamos al 97 por ciento de los niños a partir de los doce años si fuman cigarrillos”, añadió Peebles. “Necesitamos llegar a ese punto con la evaluación de la conducta de autolesión”.

healthfinder.gov

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Mariana Pla Rosso: Los pacientes con trastornos de la alimentación son muy vulnerables

“El culto a la delgadez que impera en la sociedad actual puede influir en el desarrollo de la anorexia o la bulimia”

No entrar en una determinada talla de ropa, unido a otros factores personales o familiares, puede influir en el desarrollo de un trastorno de la alimentación, tal y como reconoce la psicóloga de la Asociación Bulimia y Anorexia de A Coruña (Abac) Mariana Pla Rosso, quien además recuerda que las personas sufren este tipo de problemas son “especialmente vulnerables”

M. H. | A CORUÑA Mariana Pla Rosso lleva catorce años trabajando con pacientes con trastornos de la conducta alimentaria en la Asociación Bulimia y Anorexia de A Coruña (Abac), una entidad sin ánimo de lucro que atiende, cada mes, a una media de entre sesenta y setenta pacientes de Galicia, Asturias y León.

-¿Influyen las variaciones en la talla de la ropa en el desarrollo de los trastornos de la conducta alimentaria?

-Los trastornos de la alimentación son multicausales, es decir, están provocados por varios factores, que pueden ser individuales, familiares o socioculturales, como el tema del tallaje. El hecho de que una determinada talla de ropa no nos sirva no desencadena, por sí solo, un problema de este tipo, aunque sí es cierto que el culto a la delgadez que impera en la sociedad actual puede influir en que una persona desarrolle anorexia o bulimia.

-¿Qué tienen en común todos los pacientes con trastornos de la alimentación?

-Son gente muy vulnerable, con una personalidad que les predispone a sufrir estas patologías. Por lo general, se trata de personas muy perfeccionistas, con una responsabilidad extrema, que se marcan metas muy altas… El ejemplo más claro está en la comida, todos tenemos hambre pero ellos saben autocontrolarse para dejar de ingerir alimentos.

-¿Este tipo de trastornos siguen siendo más habituales entre adolescentes, o ya se detectan también en pacientes de mayor edad?

-El perfil mayoritario sigue siendo el de una joven adolescente, pero también tratamos ya a mujeres de entre 40 y 45 años, e incluso a hombres.

-¿Qué es más frecuente, la bulimia o la anorexia? ¿Pueden entremezclarse?

-Los casos de anoréxicos o bulímicos puros son muy pocos. Lo normal es un trastorno no específico, que mezcla características de ambas patologías con cuadros depresivos u otros problemas.

-¿Qué servicios ofrece la asociación coruñesa?

-En primer lugar, el paciente y sus familiares mantienen una entrevista con nuestro equipo de psicólogos. Después, con nuestra valoración y la de los médicos se determina cuál es la situación del enfermo y se diseña su tratamiento. Hay dos opciones: para los casos más leves, bastará con realizar una terapia ambulatoria, consistente en reunirse una vez a la semana con el psicólogo y, cada quince días, acudir a consulta con el psiquiatra. En los de mayor gravedad, se recomienda ir al centro de día, donde un equipo de expertos controlará que el paciente haga correctamente las principales comidas.

-¿Qué papel desempeñan las familias en todo el proceso?

- El papel de las familias es fundamental. Por eso, desde la asociación también les damos las pautas para que sepan cómo tienen que actuar ante cualquier situación.

-¿Cuáles pueden ser los signos de alarma?

-Normalmente estos problemas se producen al iniciar una dieta. Hay que estar atento a las restricciones de alimentos, a si después de terminar la comida abandonan rápidamente la mesa, si sufren cambios de humor, están tristes o con la autoestima baja, si comienzan a vestir con ropa holgada, si tienen frío con frecuencia, problemas con la menstruación o si empiezan a alterar sus relaciones personales.

-¿Cuánto suele durar el tratamiento?

-Depende de en qué fase se detecte el trastorno, porque está claro que cuanto antes se diagnostique, antes se curará. Lo habitual es que los tratamientos duren entre dos y tres años.

laopinioncoruna.es

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