Archive for 2010

Los adolescentes anoréxicos pueden beneficiarse del tratamiento para toda la familia

Written by anorexia bulimia on Thursday, December 2nd, 2010 in Anorexia.

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Los adolescentes anoréxicos pueden beneficiarse del tratamiento para toda la familia

En lugar de culpar a los padres, estos expertos los implican en el proceso de recuperación

Por Amanda Gardner
Reportero de Healthday

LUNES, 4 de octubre (HealthDay News/HolaDoctor) — El tratamiento de adolescentes anoréxicos basado en la familia podría ser más eficaz a largo plazo que la terapia individual, halla un estudio reciente.

“La terapia familiar ha formado parte del conjunto de tratamientos para la anorexia nerviosa durante casi 40 años, pero esta forma específica ha evolucionado como tratamiento eficaz probablemente durante los últimos diez años”, apuntó el Dr. James Lock, autor principal de un estudio que aparece en la edición de octubre de Archives of General Psychiatry. “Sin embargo, éste es el primer estudio que compara realmente este tratamiento con un tratamiento activo”.

La anorexia nerviosa, un trastorno de la alimentación que es más común entre las chicas adolescentes, puede afectar el crecimiento, retrasar la pubertad y reducir la masa ósea máxima. Casi el 6 por ciento de las personas anoréxicas muere por insuficiencia cardiaca o a causa del suicidio cada década, escriben los autores.

“El tratamiento familiar se ofrece en centros especializados, pero no está disponible generalmente en la mayoría de las comunidades”, señaló Lock, profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford. “Este sería un argumento para mejorar [su] disponibilidad y capacitar a la gente para que puedan llevarla a cabo”.

El modelo de terapia familiar usado en este ensayo involucra a la familia en el tratamiento en lugar de simplemente culpar a los padres por el trastorno.

“La tradición en gran parte de la salud mental moderna ha consistido en culpar o responsabilizar a los padres de algún modo, y que para el tratamiento había que separar al paciente de la unidad familiar que lo causaba”, señaló el Dr. Richard E. Kreipe, director médico del Programa de Trastornos Alimenticios para Niños y Adolescentes del Hospital Infantil Golisano del Centro Médico de la Universidad de Rochester.

Pero los profesionales se están alejando de ese modelo.

“La idea aquí es que el trastorno es incapacitante y confuso tanto para el paciente como para su familia, y que la familia realmente necesita aprender cómo ayudar a resolver directamente el problema alimenticio y de exceso de ejercicio de su hijo, y encontrar soluciones en casa”, explicó Lock, que también es director de psiquiatría del Programa Integral de Trastornos Alimenticios de Hospital Infantil Lucile Packard de la Universidad de Stanford.

“Se centra en el comportamiento. En el proceso. Plantea absolutamente que las familias, hasta donde sabemos, no son la causa”, señaló Lock.

La terapia familiar explorada en este estudio se centró en los padres que ayudaban de manera activa a sus hijos a aprender a comer y aumentar de peso, y luego daba más autonomía a los pacientes a medida que mejoraba su funcionamiento.

Aquí, 121 adolescentes, en su mayoría chicas, se asignaron de manera aleatoria para recibir una terapia familiar o individual. Sus edades oscilaban entre los 12 y 18 años.

Ambos grupos recibieron 24 horas de tratamiento profesional a lo largo de un año. Los seguimientos se programaron a los seis y doce meses después de finalizar el tratamiento.

Al terminar el tratamiento, ambos grupos tuvieron las mismas tasas de remisión completa, que se definió como alcanzar un peso normal o casi normal y mostrar un número medio de síntomas.

Pero se empezaron a notar diferencias a los seis y doce meses.

A los seis meses, el 40 por ciento de los que seguían el tratamiento familiar habían logrado la remisión completa, en comparación con el 18 por ciento de los que recibían la terapia individual. Al año, las cifras fueron de 49 y 23 por ciento, respectivamente.

“La anorexia nerviosa es muy difícil de tratar, pero lo importante es que los datos son cada vez más claros en cuanto a que los resultados a largo plazo, sobre todo si los pacientes inician el tratamiento en una etapa temprana, son muy positivos”, apuntó Kreipe, que también es director médico del Centro de Atención Integral para Trastornos Alimenticios del Oeste de Nueva York y ex presidente de la Society of Adolescent Health & Medicine.

“Lograríamos mejores resultados si definiéramos la anorexia como una enfermedad del desarrollo y no como una enfermedad mental”, agregó Kreipe. “Tiene que ver con ser adolescente, [y] con problemas de autonomía, control y control físico mientras se pasa por la pubertad. Sí, tiene un elemento mental, pero también un elemento biológico y uno psicológico”.

healthfinder.gov

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Relacionada la anorexia con embarazos no planeados

Written by anorexia bulimia on Tuesday, November 9th, 2010 in Anorexia.


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Relacionada la anorexia con embarazos no planeados

Según los investigadores, las pacientes podrían suponer, erróneamente, que no pueden concebir

Un estudio de mujeres noruegas ha hallado que las mujeres que tienen anorexia nerviosa tienen muchas más probabilidades de embarazos no planeados y abortos que las mujeres que no tienen este trastorno alimentario.

Esto podría deberse a la creencia errada de que las mujeres que tienen anorexia no pueden quedar embarazadas por amenorrea o menstruación irregular, señaló Cynthia M. Bulik, autora líder del estudio y directora de programa de trastornos del sueño de la Universidad de Carolina del Norte (UNC).

“La anorexia no es un buen anticonceptivo. Simplemente no estar menstruando o tener menstruación irregular no significa que no haya riesgo de quedar embarazada”, señaló en un comunicado de prensa de la UNC.

Bulik y sus colegas analizaron datos sobre 62,060 mujeres que participaron en el Estudio de cohortes de madres e hijos noruegos e identificaron a 62 que informaron tener anorexia nerviosa. Se informó sobre embarazos no planeados en 50 por ciento de las mujeres que tenían anorexia y 18.9 por ciento de las demás mujeres.

El estudio también halló que 24.2 por ciento de las mujeres que tienen anorexia asegura que ha tenido un aborto, frente a 14.6 por ciento de las demás mujeres.

Los hallazgos aparecen en la edición de noviembre de la revista Obstetrics and Gynecology.

Los médicos y otros proveedores de atención de la salud “necesitan asegurarse de hablar sobre sexualidad y anticoncepción con la misma claridad con las pacientes de anorexia que con otras mujeres y niñas”, aseguró Bulik.

Artículo por HealthDay

info7.com.mx

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Instan a una mejor evaluación preventiva de las autolesiones en los adolescentes

Written by anorexia bulimia on Wednesday, September 29th, 2010 in Anorexia & Bulimia.

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Instan a una mejor evaluación preventiva de las autolesiones en los adolescentes

Experta señala que no todos los niños que se provocan cortadas o quemaduras a sí mismos encajan en el ‘perfil clásico’

LUNES, 27 de septiembre (HealthDay News/HolaDoctor) — Los médicos con frecuencia no hacen evaluación preventiva de sus pacientes adolescentes de trastornos alimentarios en búsqueda de evidencia de daño físico autoinfligido en la forma de cortadas o quemaduras, según revela una investigación reciente.

La observación proviene de un trabajo llevado a cabo por investigadores de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford y del Hospital Pediátrico Lucile Packard de Palo Alto, California.

El equipo, bajo la dirección de la Dra. Rebecka Peebles (que realizó el estudio mientras era profesora de pediatría de la Stanford), publicó sus hallazgos en la edición en línea del 28 de septiembre de la revista Journal of Adolescent Health.

Peebles y sus colegas anotaron que los trastornos alimentarios que se encuentran por lo general en adolescentes, como bulimia y anorexia, con frecuencia se asocian con un mayor riesgo de lesiones autoinfligidas. Peebles comentó en un comunicado de prensa de la Stanford que con frecuencia esto surge de la necesidad del paciente afligido de intentar “sentir dolor”.

“Los pacientes describen una sensación de alivio que surge de cortarse o quemarse”, explicó. “Se cortan con cuchillas o tijeras. A veces, incluso hemos tenido niños que usan la punta de un clip para hacerse agujeros. Para quemarse, calientan un objeto de metal y lo aprietan contra la piel, o usan cigarrillos”.

Investigaciones anteriores han indicado que entre el trece y el cuarenta por ciento de todos los adolescentes estadounidenses llevan a cabo algún tipo de autolesión. La práctica también se relaciona con un mayor riesgo de suicidio, anotaron los autores del estudio.

Para determinar la frecuencia con que esto sucede y la forma cómo los médicos pueden evaluar la asociación de forma proactiva, los investigadores se enfocaron en los expedientes médicos de 1,432 pacientes de diez a 21 años de edad, que habían buscado tratamiento por un trastorno alimentario en el Programa Integral de Trastornos Alimentarios del Hospital Pediátrico Packard entre 1997 y 2008.

Más del 90 por ciento de los pacientes era de sexo femenino, tres cuartas partes eran blancos, y la edad promedio era de quince años, citaron los investigadores.

Se encontró que casi el 41 por ciento de los pacientes realizaba algún tipo de autolesión intencional. Más del 85 por ciento de las veces, dichas autolesiones fueron en forma de cortadas. Pero a pesar de la alta prevalencia, el personal del hospital preguntó a apenas alrededor de la mitad de los pacientes si se habían hecho daño a propósito.

Los que fueron interrogados tendían a encajar en el perfil clásico: eran chicas, de más edad, blancos, y tenían un diagnóstico de bulimia y/o abuso de sustancias de algún tipo.

Peebles planteó que “la pregunta es si estamos pasando por alto a otros niños que no encajan con el perfil. Es uno de los motivos de que quisiéramos evaluar esto. Si uno atiende a un inocente niño de doce años, ni siquiera se plantea preguntarle sobre conducta de autolesión. Necesitamos mejorar mucho en la evaluación preventiva universal”.

El estudio apuntó a que de hecho una evaluación universal podría alterar el mal llamado perfil clásico que los autores observaron, al incluir pacientes cuya vulnerabilidad a las autolesiones generalmente no se sospecha.

Ahora, el hospital tiene una política de preguntar a todos los nuevos pacientes sobre la autolesión de forma proactiva.

“Le preguntamos al 97 por ciento de los niños a partir de los doce años si fuman cigarrillos”, añadió Peebles. “Necesitamos llegar a ese punto con la evaluación de la conducta de autolesión”.

healthfinder.gov

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Mariana Pla Rosso: Los pacientes con trastornos de la alimentación son muy vulnerables

“El culto a la delgadez que impera en la sociedad actual puede influir en el desarrollo de la anorexia o la bulimia”

No entrar en una determinada talla de ropa, unido a otros factores personales o familiares, puede influir en el desarrollo de un trastorno de la alimentación, tal y como reconoce la psicóloga de la Asociación Bulimia y Anorexia de A Coruña (Abac) Mariana Pla Rosso, quien además recuerda que las personas sufren este tipo de problemas son “especialmente vulnerables”

M. H. | A CORUÑA Mariana Pla Rosso lleva catorce años trabajando con pacientes con trastornos de la conducta alimentaria en la Asociación Bulimia y Anorexia de A Coruña (Abac), una entidad sin ánimo de lucro que atiende, cada mes, a una media de entre sesenta y setenta pacientes de Galicia, Asturias y León.

-¿Influyen las variaciones en la talla de la ropa en el desarrollo de los trastornos de la conducta alimentaria?

-Los trastornos de la alimentación son multicausales, es decir, están provocados por varios factores, que pueden ser individuales, familiares o socioculturales, como el tema del tallaje. El hecho de que una determinada talla de ropa no nos sirva no desencadena, por sí solo, un problema de este tipo, aunque sí es cierto que el culto a la delgadez que impera en la sociedad actual puede influir en que una persona desarrolle anorexia o bulimia.

-¿Qué tienen en común todos los pacientes con trastornos de la alimentación?

-Son gente muy vulnerable, con una personalidad que les predispone a sufrir estas patologías. Por lo general, se trata de personas muy perfeccionistas, con una responsabilidad extrema, que se marcan metas muy altas… El ejemplo más claro está en la comida, todos tenemos hambre pero ellos saben autocontrolarse para dejar de ingerir alimentos.

-¿Este tipo de trastornos siguen siendo más habituales entre adolescentes, o ya se detectan también en pacientes de mayor edad?

-El perfil mayoritario sigue siendo el de una joven adolescente, pero también tratamos ya a mujeres de entre 40 y 45 años, e incluso a hombres.

-¿Qué es más frecuente, la bulimia o la anorexia? ¿Pueden entremezclarse?

-Los casos de anoréxicos o bulímicos puros son muy pocos. Lo normal es un trastorno no específico, que mezcla características de ambas patologías con cuadros depresivos u otros problemas.

-¿Qué servicios ofrece la asociación coruñesa?

-En primer lugar, el paciente y sus familiares mantienen una entrevista con nuestro equipo de psicólogos. Después, con nuestra valoración y la de los médicos se determina cuál es la situación del enfermo y se diseña su tratamiento. Hay dos opciones: para los casos más leves, bastará con realizar una terapia ambulatoria, consistente en reunirse una vez a la semana con el psicólogo y, cada quince días, acudir a consulta con el psiquiatra. En los de mayor gravedad, se recomienda ir al centro de día, donde un equipo de expertos controlará que el paciente haga correctamente las principales comidas.

-¿Qué papel desempeñan las familias en todo el proceso?

- El papel de las familias es fundamental. Por eso, desde la asociación también les damos las pautas para que sepan cómo tienen que actuar ante cualquier situación.

-¿Cuáles pueden ser los signos de alarma?

-Normalmente estos problemas se producen al iniciar una dieta. Hay que estar atento a las restricciones de alimentos, a si después de terminar la comida abandonan rápidamente la mesa, si sufren cambios de humor, están tristes o con la autoestima baja, si comienzan a vestir con ropa holgada, si tienen frío con frecuencia, problemas con la menstruación o si empiezan a alterar sus relaciones personales.

-¿Cuánto suele durar el tratamiento?

-Depende de en qué fase se detecte el trastorno, porque está claro que cuanto antes se diagnostique, antes se curará. Lo habitual es que los tratamientos duren entre dos y tres años.

laopinioncoruna.es

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Alertan en México sobre trastornos nutricionales de adolescentes

Written by anorexia bulimia on Tuesday, September 7th, 2010 in Anorexia.

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Alertan en México sobre trastornos nutricionales de adolescentes

México, 30 ago (PL) Entre el 0,3 y el tres por ciento de los adolescentes escolares en México sufren trastornos de conducta alimentaria ya sea por anorexia o bulimia, alertó hoy el secretario de Salud, José Ángel Córdova.

Estos padecimientos deben atenderse de forma integral y oportuna, de lo contrario pueden ocasionar serios problemas e incluso la muerte.

Entre las manifestaciones más frecuentes del desequilibro figuran pérdida de cabello, detención del crecimiento, osteoporosis, sangrado gastrointestinal, parálisis intestinal, alteraciones electrolíticas, deshidratación, baja de potasio e incluso paro cardíaco, recordó Córdova.

Unidades especializadas en sobrepeso, obesidad, riesgo cardiovascular y diabetes cuentan con personal especializado para brindar atención a estos niños y jóvenes, con la participación de galenos, enfermeras, psicólogos y nutriólogos, significó.

Las políticas del Consejo Nacional para la Prevención y el Control de las Enfermedades Crónicas, creado en febrero de este año, incluyen el desarrollo de un programa nacional para atender los problemas de anorexia y bulimia, destacó.

De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, el Trastorno por Atracón se registró en 8,8 por ciento de los niños y 9,4 por ciento de las niñas; mientras que la pérdida de control para comer fue detectada en 4,5 y 5,6 por ciento, respectivamente.

Sin embargo, el tratamiento integral y adecuado permite que en los casos de anorexia y bulimia, 50 por ciento de pacientes se recupere, 30 por ciento mejore y sólo 20 por ciento termine como enfermo crónico, explicó el especialista.

La evaluación del Secretario de Salud tuvo lugar en el Segundo Encuentro México-Francia de Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad que concluirá el próximo 1 de septiembre.

Participantes en el foro examinarán temas como cronicidad de trastornos de la conducta alimentaria, obesidad, papel de la familia, proceso de recuperación, bebé y alimentación, y valor nutricional de verduras y frutas.

prensa-latina.cu

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Anorexia y bulimia nerviosas afectan más a mujeres y niñas

Written by anorexia bulimia on Monday, August 23rd, 2010 in Anorexia & Bulimia.


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México, 18 agosto 10.- Ante la prevalencia de Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA) en el país, como la anorexia y la bulimia nerviosas, que afectan sobre todo a mujeres y niñas, es necesaria la creación de leyes que promuevan una alimentación sana y prohíban la publicidad que fomenta una imagen corporal de extrema delgadez como prototipo de belleza.

Lo anterior, fue señalado por expertos en el tema durante el Segundo Foro sobre TCA, que se realizó hoy en el Polyforum Cultural Siqueiros de la Ciudad de México, en el que participó Guillermo Tamborrel Suárez, senador de la república por el Partido Acción Nacional (PAN).

En un comunicado, Tamborrel Suárez manifestó que desde el Legislativo es preciso definir estrategias para prevenir la anorexia y la bulima nerviosas que afectan al 8 por ciento de las personas jóvenes del país, de las cuales la mayoría son mujeres.

De igual modo, el legislador mencionó que también se requiere encaminar acciones para abatir la obesidad y el sobrepeso, que se calcula padece 70 por ciento de las mujeres y hombres mexicanos.

En ello, coincidió Rodrigo León Hernández, coordinador de Investigación de la Fundación Ellen, quien manifestó que la creación de programas y leyes debe ser prioritaria debido a la prevalencia de los TCA, los cuales tienen la tasa más alta de mortalidad entre las enfermedades mentales en adolescentes, cada vez se presentan en edades más tempranas.

Más mujeres que hombres con TCA

En el país se calcula que alrededor de 80 por ciento de sus habitantes padece algún trastorno de este tipo, la incidencia es superior en las mexicanas, ya que según la Encuesta Nacional de Salud (Ensanut) de 2006, por cada hombre que sufre TCA, existen tres mujeres con este padecimiento.

Actualmente, en el país existen alrededor de 200 mil mujeres padecen anorexia, mientras que 10 por ciento de las personas que padecen algún desorden alimentario son hombres.

La edad promedio en la que inician los trastornos es de 17 años, aunque es “preocupante” el número creciente de casos en edades más tempranas, de acuerdo con datos de la Fundación Ellen, encargada de la investigación, de educar, prevenir y dar tratamiento a quienes viven con TCA.

De acuerdo con la Ensanut, la mayor prevalencia de conducta alimentaria de riesgo se encontró en los jóvenes de 15 y niñas de 13 años. Los trastornos de este tipo representan la tercera enfermedad más frecuente entre las adolescentes después del asma y la obesidad.

El porcentaje de niñas que tienen “intenso miedo de subir de peso” es el doble en relación a los niños que lo presenta, ellas representaron el 14.8 y los niños 6.9 por ciento.

Detonantes de TCA

Entre los factores que pueden propiciar el desarrollo de anorexia y bulimia están la obesidad y el sobrepeso, según datos de la Secretaría de Salud.

Las dietas por razones estéticas significan una entrada a un TCA, por lo que resulta preocupante que en el país más de la mitad de las mujeres de entre 9 y 25 años, comienzan a hacer dieta a partir de los 12 años por razones estéticas, de acuerdo con investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En México el 65 por ciento de la población empieza a realizar este tipo de regimenes alimentarios a esa edad para “guardad la línea”, en el país una de cada 3 mujeres está a dieta permanente.

Los elementos que pueden desatar los TCA son la vulnerabilidad psicológica, tendencia al perfeccionismo, una imagen corporal negativa, presión social, críticas o burlas de familiares y amigos, y la obsesión por los estereotipos de belleza.

En este escenario, sumado a una legislación al respecto y programas educativos y de prevención, se requiere la capacitación del personal médico, familiares y asistentes sociales. (CIMAC)

Diario Rotativo de Querétaro

rotativo.com.mx

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“Convertir la anorexia en un fenómeno mediático ha sido muy positivo para su detección temprana”

Gonzalo Morandé Lavin, jefe de servicio de la Unidad de Psiquiatría y Psicología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús

El doctor Gonzalo Morandé Lavin es uno de los principales impulsores de la creación de las unidades específicas de trastornos de comportamiento alimentario en España. En sus diferentes funciones, correspondientes en último término a la alimentación y las relaciones insanas que se establecen con ella, ha promovido la puesta en marcha del tratamiento global para abordar la curación de sus pacientes en la Unidad de Psiquiatría y Psicología que dirige. Ésta, en su tratamiento integral, abarca consultas, hospitalización y hospital de día, según las necesidades de cada paciente.

Su dilatada experiencia le lleva a concluir que “para padecer anorexia hay que tener una predisposición genética y no sólo una voluntad de querer dejar de comer” y que la “contienda de la sociedad con las delgadeces extremas y los modelos insanos ha conseguido alterar el desarrollo de la enfermedad”. Aunque reconoce que el verano y los meses previos son problemáticos para las personas predispuestas a desarrollar un trastorno del comportamiento alimentario. “El camino hacia un trastorno alimentario comienza en Semana Santa, con la ‘operación dieta’ y la presión social por adelgazar, y en verano se evidencian los problemas”, describe.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Última actualización: 6 de agosto de 2010

¿Qué enfermedades engloba el trastorno alimentario?

A la anorexia nerviosa y a la bulimia nerviosa, así como a los cuadros parciales de ambas, se ha añadido el singular trastorno por atracón con obesidad añadida como una patología con entidad propia que debe catalogarse y, por ende, tratarse en sí misma. Nos encontramos con cuadros clínicos con categoría de serlos que precisan de respuestas concretas y consideraciones individuales.

El calificativo “nerviosa” induce a pensar que son alteraciones en cierta medida encontradas.

Se acompañan de los calificativos “nerviosa” y “mental” porque, en gran medida, el origen de la patología radica en el desarrollo de la corteza central del cerebro. Pero si bien en el albor de la anorexia está la resistencia a dejar la infancia, no es sólo la respuesta a una querencia. No se puede enfermar aunque se quiera, estas enfermedades no son cuestión de voluntad.

Sin embargo, la historia documenta trastornos alimentarios de personas de élite, personajes que tenían acceso a los alimentos con los que mantenían una relación insana, que buscaban una consecuencia.

Pero no todas las personas que querían lograban establecer esa relación especial que pretendían. Hay evidencia de anorexia en las santas, mujeres para quienes el ayuno era una expresión de privación de placeres que significaba una oportunidad de acercarse a la trascendencia. También se conocen ejemplos en la realeza en los que se unía el temor a alimentarse, la rebeldía con su situación y la querencia por estar muy delgada. Pero en la actualidad, y esto va a más, los trastornos alimentarios han homogeneizado a la sociedad. Hay anorexia en cualquier lugar del mundo y se manifiesta en cualquier estrato social.

¿No hay países, zonas o culturas donde su incidencia es mayor? O a la inversa, ¿hay culturas inmunes a estos trastornos?

La globalización de los trastornos alimentarios se ha efectuado hasta el punto que, si en Estados Unidos e Inglaterra fueron necesarios veinte años para introducirse en todos los estratos sociales, en España han bastado 10 años y en China se va a minimizar el periodo. En igual proporción y ritmo aumenta y democratiza la obesidad,  la verdadera epidemia alimenticia del nuevo siglo. Tenemos que trabajar contra ella. Tenemos que conseguir los niveles de intolerancia y combate que se han manifestado contra la anorexia y la bulimia.

La obesidad infantil se gesta como un verdadero problema en la infancia y la anorexia como una enfermedad propia de la adolescencia, el siguiente estadio de la vida. ¿Deviene de la mente inmadura?

La anorexia se origina en los cambios, en cómo se asume el desarrollo físico pero también, y esto está cada día más corroborado por la ciencia, el desarrollo de la corteza prefrontal, que toma el mando de nuestra conducta y cuya madurez está ligada a las hormonas ováricas y sexuales. Una adolescente con una conducta anoréxica consigue frenar el desarrollo físico de sus senos y sus caderas, pero también provoca que su madurez quede estancada, lo que fortalece una manera infantil de resistencia al cambio.

¿Y esto se repetirá en su vida?

Se convierte en un recurso que se repetirá en todos los cambios importantes. Dejar de comer es el método de ordenar los pensamientos y controlar la vida, y sirve para manejar el estrés interno y la tensión externa.

¿La anorexia y demás trastornos alimentarios se heredan?

Hay un importante componente genético, como sucede con todas las enfermedades, y hay causas ambientales que las precipitan y razones metabólicas que las llevan a manifestarse. No debe obviarse que es necesario tener una predisposición a padecerla. No enferma quien quiere enfermar. Una niña de 13 años puede lograr en quince días llegar al estadio de no comer y, sin embargo, en un niño esto no es posible. Hay diferentes predisposiciones, algunas condicionadas por el género. La bulimia contiene un mayor componente cultural, pero también es necesario poder padecerla.

¿Puede un progenitor provocar o inducir a algún trastorno alimentario, al margen de sus genes?

Sumamos tres décadas de estudios en profundidad sobre los trastornos y los estudios comparados nos han llevado a la conclusión de que la familia puede trasmitir la predisposición, pero nunca originar el trastorno. Hay estudios con pacientes, hijas de mujeres que sufrieron anorexia diagnosticada, por lo que podemos hablar de antecedentes, pero es sólo eso, un antecedente.

La niña a quien llamaban “gordi” quiere quitarse ese peso. ¿Es un motivo?

No. Hay mucha culpa en estos cuadros, culpa gratuita, porque no hay una causa-efecto. Estudios que hemos realizado con adolescentes en institutos nos revelan que un porcentaje altísimo siguen alguna dieta para adelgazar, pero ellos mismos son quienes detectan que hay un límite, que traspasan sólo unos pocos. Distinguen entre la conducta de riesgo y la enfermedad.

¿Se pueden sanar?

Como tantas otras enfermedades, puede ser recurrente y desarrollarse de nuevo treinta años después, pero cuando se da el alta a un paciente, está curado y puede hacer una vida normal. El tratamiento es largo, se necesitan tres o cuatro años en los que se procura que las recaídas se distancien hasta desaparecer, pero son muy pocos los enfermos que no logran curarse. Aunque claro, con tantos enfermos, pocos son muchos.

¿Hasta qué punto es mortal?

Lo es, pero estamos en disposición de decir que con las medidas tomadas durante la última década se ha logrado disminuir su tasa de mortalidad, su cronicidad y su toxicidad, si bien la persona que estuvo enferma ha de estar en alerta porque en la vida hay momentos que hacen tambalear hasta al más valiente y, en fin, estas personas no son las más valientes.

¿Son más vulnerables?

Realizamos una encuesta a madres que fueron enfermas y a sus hijas que enfermaron. Al preguntarles por qué creían que sus hermanas no habían caído enfermas, al margen de consideraciones genéticas, afirmaban que ellas se tomaban la vida de otra manera, en una clara autocrítica de perfeccionismo y autoexigencia.

¿La información, la formación y la sensibilización respecto a los trastornos alimentarios se revela eficaz?

Al contrario de lo ocurrido con otros ámbitos, convertir la anorexia en un fenómeno mediático ha sido muy positivo. La alarma social, los titulares, las batallas sociales contra la enfermedad, han conseguido la detención temprana de cuadros que son todavía leves y se tiene oportunidad de impedir su agravamiento. Las madres han tenido mucho que ver. Gracias a ellas, a su preocupación, se ha cambiado el curso de la enfermedad. No quiero decir que no vaya a haber personas enfermas de anorexia, pero todo apunta a que su grado disminuye, lo que facilita su curación y minimiza sus consecuencias.

¿Dónde tiene que acudir esa madre cuando sospeche que su hijo o hija padece anorexia o bulimia?

En nuestro país, la atención primaria está capacitada para derivar al paciente a un dietista o a un centro especializado. Los médicos de cabecera son el primer paso eficaz para comenzar el tratamiento.

EL CICLO DE PRIMAVERA A OTOÑO

El verano supone una oportunidad para detectar problemas con la alimentación. Ropa más ligera, más comidas y tiempo en familia, baños en la playa y en las piscinas procuran momentos en que se evidencian las primeras consecuencias de un ciclo peligroso que abarca de marzo a noviembre. “El camino hacia un trastorno alimentario comienza en Semana Santa, con la ‘operación dieta’ y la presión social por adelgazar. En verano se fortalecen los hábitos y se evidencian los problemas”, describe el especialista. “Si todo va mal y los factores de riesgo se convierten en enfermedad, en otoño hay que acudir a la consulta”, añade.

Morandé reconoce que es difícil romper con esta tendencia, “porque si bien la sociedad atiende a los mensajes indirectos, se ha vuelto refractaria a los que adoptan una apariencia de consejos, ya que se interpretan como intentos de adoctrinar”. De cualquier forma, en el caso de la anorexia, hay que trabajar con los propios adolescentes en la escuela, pero no darles fórmulas concretas. El éxito, asegura Morandé, radica en ayudarles a pensar por sí mismos, a ser críticos. Insiste en que “sólo las personas predispuestas sufren la enfermedad, son ellas quienes están expuestas”. “No somos tan manipulables como se dice”, concluye.

consumer.es

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Anorexia e Internet, una pareja peligrosa

Written by anorexia bulimia on Tuesday, July 20th, 2010 in Anorexia.

En la Red abundan los consejos para no comer y engañar a la familia, además de competiciones para perder peso

La anorexia se ha convertido en la tercera enfermedad crónica más frecuente entre adolescentes, por detrás del asma y la obesidad. Si bien puede diagnosticarse a cualquier edad, los jóvenes son especialmente vulnerables. Hay que mantener unos hábitos de alimentación equilibrados y evitar las dietas para perder peso que, en algunos casos, pueden ser la puerta de entrada a este trastorno de la alimentación. Además, los expertos alertan a progenitores y especialistas sobre la importancia de supervisar los contenidos a los que acceden niños y adolescentes en Internet, ya que en la Red proliferan páginas web que publicitan estas enfermedades psicológicas.

Internet y trastornos alimentarios

“Si tienes hambre cuenta hasta mil y antes de terminar te darás cuenta de que no vale la pena seguir metiendo grasa en el cuerpo”. “Prueba la comida y escúpela, repítelo cuantas veces necesites para calmar la ansiedad”. Estos son algunos “consejos” que pueden encontrarse en un blog “proana”, es decir, pro-anorexia. No es un caso excepcional, en la Red abunda desde información para no comer y engañar a la familia, hasta competiciones que ganan quienes más peso pierden.

Internet se ha erigido como una gran vía de comunicación, pero también puede convertirse en un riesgo. Un estudio constata que en la Red son frecuentes los sitios que promueven los trastornos de la conducta alimentaria. El trabajo, publicado en “American Journal of Public Health”, se ha realizado en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins. Los investigadores llevaron a cabo una revisión de 180 sitios que promovían los trastornos alimentarios.

El trabajo constata que alrededor del 91% de estos portales eran de acceso libre (aunque muchos advertían de que no querían “aficionados”) y alrededor del 79% tenía contenidos interactivos, como calculadoras de calorías y de índice de masa corporal. En muchos se publicaban “los diez mandamientos de la delgadez”, como “no comerás sin sentirte culpable”, “no comerás algo que engorde sin castigarte después” o “lo más importante es lo que diga la báscula”.

El estudio recoge que, a menudo, esta información aporta indicaciones sobre cómo disimular, ya que es un hecho que las personas afectadas  por anorexia intentan ocultar en lo posible su bajo peso de diversas formas, como beber mucha agua antes de pesarse y esconder pesas en la ropa. Los jóvenes son uno de los principales usuarios de la Red y se estima que el 75% de los niños entre 10 y 15 años navegan a diario por ella. Según una encuesta de la asociación Protégeles, un 17% ha visitado páginas pro-anorexia o pro-bulimia.

En Internet es sencillo permanecer en el anonimato y tener acceso fácil a información, con impunidad y a espaldas de los progenitores. También puede ser una forma de reafirmarse y obtener respaldo para las acciones que se llevan a cabo. De esta manera, jóvenes vulnerables pueden terminar por padecer uno de estos trastornos alimentarios, tan serios como la anorexia. Estos foros también promueven la sensación de conexión con otros individuos que sufren el mismo trastorno, a modo de comunidad donde la persona se siente identificada con otras, a la vez que segura y protegida.

A pesar de que en 2001 algunos motores de búsqueda, como Yahoo y MSN, aceptaron bloquear los sitios que pudieran dar publicidad a estas enfermedades, ello no ha representado una gran diferencia, ya que los mensajes se han vuelto más sofisticados: los textos y las fotos se han convertido en vídeos y las páginas web, en blogs y grupos de Facebook.

Detección precoz y prevención

Con el verano puede acrecentarse el deseo de adecuarse a los modelos de belleza que, entre otros requisitos, pasan por tener un cuerpo delgado. Esto puede llevar, en personas vulnerables, a conductas que suponen un riesgo de desarrollar un trastorno alimentario. Entre jóvenes de 10 a 19 años, las cifras de afectados por anorexia nerviosa y bulimia ascienden a 35 casos por 100.000 habitantes y año.

La prevención y la detección precoz son claves. Es fundamental la información en positivo y, sobre todo, hay que intentar desligar la idea de que la autoestima y el éxito social estén, de manera obligatoria, ligados al aspecto físico. Pero en la adolescencia, la información que alerta de forma directa sobre los peligros de la anorexia es menos útil e, incluso, según la forma, puede resultar contraproducente.

Los primeros síntomas se manifiestan entre los 13 y los 16 años, sobre todo entre mujeres, con una proporción de 9-10 chicas por cada chico. En su origen hay que buscar tanto factores genéticos como psicológicos, familiares y socioculturales. Los factores psicológicos son importantes ya que, a menudo, la anorexia se desarrolla en personas autoexigentes, perfeccionistas y con baja autoestima.

De la misma manera, el ambiente familiar y social puede facilitar o prevenir estos trastornos. Desde el círculo de allegados hay que fomentar la crítica acerca de determinados cánones de belleza y la aceptación de las diferencias, además de ser conveniente que se siga una dieta equilibrada y que se promueva una actividad física moderada. Es preferible que las comidas se realicen en familia y evitar que los adolescentes coman solos, en especial, mientras ven la televisión. En caso de sobrepeso, hay que evitar comentarios negativos que generen baja autoestima y no facilitar la obsesión por el peso, que en ocasiones se consigue sólo con suprimir la báscula del baño.

TRAS LA SOSPECHA

Cuando el trastorno es incipiente, antes de una ostensible pérdida de peso o de constatar vómitos u otro tipo de malas conductas alimentarias, una serie de indicios llevan a sospechar que la persona padece anorexia o bulimia:

  • Quejas frecuentes sobre el aspecto físico.
  • Obsesión por vigilar el peso, con frecuentes controles en la báscula.
  • No querer probarse ropa o ponerse bañador.
  • Manías con la comida y obsesión por no comer alimentos “que engordan”.
  • Progresivo aislamiento, resistirse a salir y disminuir el contacto con amigos.
  • Mayor irritabilidad y problemas de comunicación, sobre todo, con personas muy próximas, como la madre.
  • Mareos por ayunos prolongados (saltarse el desayuno…).

consumer.es

Poste Solar

El volumen cerebral perdido por anorexia es un problema reversible

Written by anorexia bulimia on Friday, June 4th, 2010 in Anorexia.

Investigadores aseguran que la materia gris puede recuperarse luego de tratamiento y recuperación del peso

MIÉRCOLES, 2 de junio (HealthDay News/DrTango) — Los pacientes que sufren de anorexia nerviosa, un trastorno alimentario, en realidad pueden perder volumen cerebral. Sin embargo, una investigación reciente sugiere que con tratamiento especial, los pacientes adultos pueden recuperar la materia gris perdida por las dietas despiadadas.

“La anorexia nerviosa causa estragos en diversas partes del cuerpo, como el cerebro”, señaló en un comunicado de prensa Christina Roberto, de la Universidad de Yale, autora del estudio. “En nuestro estudio, medimos los déficits de volumen cerebral entre pacientes de peso inferior al normal que tenían la enfermedad para evaluar si la reducción era reversible con restauración del peso a corto plazo.

Desde el Centro de Trastornos Alimentarios de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York, Roberto y sus colegas realizaron escáneres por IRM de los cerebros de 32 pacientes adultas hospitalizadas a las que se había diagnosticado anorexia, así como a 21 mujeres sanas.

Se halló que las pacientes de anorexia tenían menos volumen cerebral que las mujeres saludables, mientras que las que tuvieron que combatir el trastorno psiquiátrico por más tiempo tuvieron el mayor déficit de materia gris.

“La buena noticia es que cuando las mujeres que tenían anorexia nerviosa recibieron tratamiento en una unidad especializada en trastornos alimentarios en la Universidad de Columbia, que les ayudó a aumentar de peso hasta niveles normales, los déficits en el volumen cerebral comenzaron a revertirse durante pocas semanas de aumento de peso”, señaló Roberto. “Esto sugiere que las reducciones en el volumen de la materia cerebral causadas por la privación de alimentos se pueden revertir con tratamiento adecuado dirigido al restablecimiento del peso”.

“[Sin embargo], queda mucha investigación por hacer”, advirtió. “Todavía no tenemos una buena idea de las implicaciones clínicas de estas reducciones en el volumen cerebral”, dijo, y agregó que no estaba claro qué regiones del cerebro resultan afectadas y si la pérdida de materia gris afecta el funcionamiento y la respuesta de los pacientes al tratamiento.

Se informó sobre el hallazgo en línea recientemente en la International Journal of Eating Disorders.

healthfinder.gov

¿Qué es la alcohorexia?

Written by anorexia bulimia on Wednesday, May 26th, 2010 in Anorexia.


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25 de Mayo de 2010

Cada día surgen más conductas alimentarias negativas para la salud que cuentan con un común denominador: la pérdida de peso de forma drástica a partir de comportamientos que pueden poner en riesgo la vida de la persona.

En la actualidad se ha generado una amplia gama de trastornos alimentarios como la alcohorexia (drunkorexia), la diabulimia, la orthorxia, vigorexia y trastorno por atracón, que son variantes de la clásica anorexia y bulimia.

La última aparición en el diccionario de las enfermedades alimentarias es la alcohorexia o drunkorexia, que es la abreviación de una mezcla de conductas: la restricción alimentaria o atracones y purgas acompañadas del abuso de alcohol.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el alcoholismo afecta entre el 10% y el 12% de la población mundial y algunos estudios psiquiátricos han revelado, que el alcoholismo femenino se encuentra asociado a trastornos psicológicos y alimentarios.

En algunos países como Estados Unidos, un 30% de personas entre los 18 y 24 años omiten el rigor de las comidas básicas para ingerir alcohol.

Las pacientes que presentan drunkorexia dejan de comer para poder beber alcohol y así no ganan peso. Esta conducta es compensada con la ingesta calórica generada por el alcohol, no comiendo alimentos o comiendo y vomitando.

Siempre persigue el mismo fin: mantenerse delgadas. Las consecuencias que conlleva pueden ser muy graves ya que oscilan entre una mayor predisposición a ser abusadas sexualmente debido a la pérdida de conciencia asociada al ayuno-alcohol, un traumatismo grave por caídas e incluso un coma alcohólico irreversible.

La conducta dietante y el uso de sustancias como el alcohol y las drogas están socialmente “bien vistas” entre las jóvenes, dificultando así la motivación al cambio, el pedido de ayuda y la identificación temprana de este tipo de desórdenes.

Es necesario concientizar a chicos y a sus padres para que entiendan la necesidad de tener un plan alimentario saludable, de realizar ejercicio físico no compulsivo y de cuidar el cuerpo.  Fuente: neomundo.com.ar

contexto.com.ar



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