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México, 18 agosto 10.- Ante la prevalencia de Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA) en el país, como la anorexia y la bulimia nerviosas, que afectan sobre todo a mujeres y niñas, es necesaria la creación de leyes que promuevan una alimentación sana y prohíban la publicidad que fomenta una imagen corporal de extrema delgadez como prototipo de belleza.

Lo anterior, fue señalado por expertos en el tema durante el Segundo Foro sobre TCA, que se realizó hoy en el Polyforum Cultural Siqueiros de la Ciudad de México, en el que participó Guillermo Tamborrel Suárez, senador de la república por el Partido Acción Nacional (PAN).

En un comunicado, Tamborrel Suárez manifestó que desde el Legislativo es preciso definir estrategias para prevenir la anorexia y la bulima nerviosas que afectan al 8 por ciento de las personas jóvenes del país, de las cuales la mayoría son mujeres.

De igual modo, el legislador mencionó que también se requiere encaminar acciones para abatir la obesidad y el sobrepeso, que se calcula padece 70 por ciento de las mujeres y hombres mexicanos.

En ello, coincidió Rodrigo León Hernández, coordinador de Investigación de la Fundación Ellen, quien manifestó que la creación de programas y leyes debe ser prioritaria debido a la prevalencia de los TCA, los cuales tienen la tasa más alta de mortalidad entre las enfermedades mentales en adolescentes, cada vez se presentan en edades más tempranas.

Más mujeres que hombres con TCA

En el país se calcula que alrededor de 80 por ciento de sus habitantes padece algún trastorno de este tipo, la incidencia es superior en las mexicanas, ya que según la Encuesta Nacional de Salud (Ensanut) de 2006, por cada hombre que sufre TCA, existen tres mujeres con este padecimiento.

Actualmente, en el país existen alrededor de 200 mil mujeres padecen anorexia, mientras que 10 por ciento de las personas que padecen algún desorden alimentario son hombres.

La edad promedio en la que inician los trastornos es de 17 años, aunque es “preocupante” el número creciente de casos en edades más tempranas, de acuerdo con datos de la Fundación Ellen, encargada de la investigación, de educar, prevenir y dar tratamiento a quienes viven con TCA.

De acuerdo con la Ensanut, la mayor prevalencia de conducta alimentaria de riesgo se encontró en los jóvenes de 15 y niñas de 13 años. Los trastornos de este tipo representan la tercera enfermedad más frecuente entre las adolescentes después del asma y la obesidad.

El porcentaje de niñas que tienen “intenso miedo de subir de peso” es el doble en relación a los niños que lo presenta, ellas representaron el 14.8 y los niños 6.9 por ciento.

Detonantes de TCA

Entre los factores que pueden propiciar el desarrollo de anorexia y bulimia están la obesidad y el sobrepeso, según datos de la Secretaría de Salud.

Las dietas por razones estéticas significan una entrada a un TCA, por lo que resulta preocupante que en el país más de la mitad de las mujeres de entre 9 y 25 años, comienzan a hacer dieta a partir de los 12 años por razones estéticas, de acuerdo con investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En México el 65 por ciento de la población empieza a realizar este tipo de regimenes alimentarios a esa edad para “guardad la línea”, en el país una de cada 3 mujeres está a dieta permanente.

Los elementos que pueden desatar los TCA son la vulnerabilidad psicológica, tendencia al perfeccionismo, una imagen corporal negativa, presión social, críticas o burlas de familiares y amigos, y la obsesión por los estereotipos de belleza.

En este escenario, sumado a una legislación al respecto y programas educativos y de prevención, se requiere la capacitación del personal médico, familiares y asistentes sociales. (CIMAC)

Diario Rotativo de Querétaro

rotativo.com.mx

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“Convertir la anorexia en un fenómeno mediático ha sido muy positivo para su detección temprana”

Gonzalo Morandé Lavin, jefe de servicio de la Unidad de Psiquiatría y Psicología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús

El doctor Gonzalo Morandé Lavin es uno de los principales impulsores de la creación de las unidades específicas de trastornos de comportamiento alimentario en España. En sus diferentes funciones, correspondientes en último término a la alimentación y las relaciones insanas que se establecen con ella, ha promovido la puesta en marcha del tratamiento global para abordar la curación de sus pacientes en la Unidad de Psiquiatría y Psicología que dirige. Ésta, en su tratamiento integral, abarca consultas, hospitalización y hospital de día, según las necesidades de cada paciente.

Su dilatada experiencia le lleva a concluir que “para padecer anorexia hay que tener una predisposición genética y no sólo una voluntad de querer dejar de comer” y que la “contienda de la sociedad con las delgadeces extremas y los modelos insanos ha conseguido alterar el desarrollo de la enfermedad”. Aunque reconoce que el verano y los meses previos son problemáticos para las personas predispuestas a desarrollar un trastorno del comportamiento alimentario. “El camino hacia un trastorno alimentario comienza en Semana Santa, con la ‘operación dieta’ y la presión social por adelgazar, y en verano se evidencian los problemas”, describe.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Última actualización: 6 de agosto de 2010

¿Qué enfermedades engloba el trastorno alimentario?

A la anorexia nerviosa y a la bulimia nerviosa, así como a los cuadros parciales de ambas, se ha añadido el singular trastorno por atracón con obesidad añadida como una patología con entidad propia que debe catalogarse y, por ende, tratarse en sí misma. Nos encontramos con cuadros clínicos con categoría de serlos que precisan de respuestas concretas y consideraciones individuales.

El calificativo “nerviosa” induce a pensar que son alteraciones en cierta medida encontradas.

Se acompañan de los calificativos “nerviosa” y “mental” porque, en gran medida, el origen de la patología radica en el desarrollo de la corteza central del cerebro. Pero si bien en el albor de la anorexia está la resistencia a dejar la infancia, no es sólo la respuesta a una querencia. No se puede enfermar aunque se quiera, estas enfermedades no son cuestión de voluntad.

Sin embargo, la historia documenta trastornos alimentarios de personas de élite, personajes que tenían acceso a los alimentos con los que mantenían una relación insana, que buscaban una consecuencia.

Pero no todas las personas que querían lograban establecer esa relación especial que pretendían. Hay evidencia de anorexia en las santas, mujeres para quienes el ayuno era una expresión de privación de placeres que significaba una oportunidad de acercarse a la trascendencia. También se conocen ejemplos en la realeza en los que se unía el temor a alimentarse, la rebeldía con su situación y la querencia por estar muy delgada. Pero en la actualidad, y esto va a más, los trastornos alimentarios han homogeneizado a la sociedad. Hay anorexia en cualquier lugar del mundo y se manifiesta en cualquier estrato social.

¿No hay países, zonas o culturas donde su incidencia es mayor? O a la inversa, ¿hay culturas inmunes a estos trastornos?

La globalización de los trastornos alimentarios se ha efectuado hasta el punto que, si en Estados Unidos e Inglaterra fueron necesarios veinte años para introducirse en todos los estratos sociales, en España han bastado 10 años y en China se va a minimizar el periodo. En igual proporción y ritmo aumenta y democratiza la obesidad,  la verdadera epidemia alimenticia del nuevo siglo. Tenemos que trabajar contra ella. Tenemos que conseguir los niveles de intolerancia y combate que se han manifestado contra la anorexia y la bulimia.

La obesidad infantil se gesta como un verdadero problema en la infancia y la anorexia como una enfermedad propia de la adolescencia, el siguiente estadio de la vida. ¿Deviene de la mente inmadura?

La anorexia se origina en los cambios, en cómo se asume el desarrollo físico pero también, y esto está cada día más corroborado por la ciencia, el desarrollo de la corteza prefrontal, que toma el mando de nuestra conducta y cuya madurez está ligada a las hormonas ováricas y sexuales. Una adolescente con una conducta anoréxica consigue frenar el desarrollo físico de sus senos y sus caderas, pero también provoca que su madurez quede estancada, lo que fortalece una manera infantil de resistencia al cambio.

¿Y esto se repetirá en su vida?

Se convierte en un recurso que se repetirá en todos los cambios importantes. Dejar de comer es el método de ordenar los pensamientos y controlar la vida, y sirve para manejar el estrés interno y la tensión externa.

¿La anorexia y demás trastornos alimentarios se heredan?

Hay un importante componente genético, como sucede con todas las enfermedades, y hay causas ambientales que las precipitan y razones metabólicas que las llevan a manifestarse. No debe obviarse que es necesario tener una predisposición a padecerla. No enferma quien quiere enfermar. Una niña de 13 años puede lograr en quince días llegar al estadio de no comer y, sin embargo, en un niño esto no es posible. Hay diferentes predisposiciones, algunas condicionadas por el género. La bulimia contiene un mayor componente cultural, pero también es necesario poder padecerla.

¿Puede un progenitor provocar o inducir a algún trastorno alimentario, al margen de sus genes?

Sumamos tres décadas de estudios en profundidad sobre los trastornos y los estudios comparados nos han llevado a la conclusión de que la familia puede trasmitir la predisposición, pero nunca originar el trastorno. Hay estudios con pacientes, hijas de mujeres que sufrieron anorexia diagnosticada, por lo que podemos hablar de antecedentes, pero es sólo eso, un antecedente.

La niña a quien llamaban “gordi” quiere quitarse ese peso. ¿Es un motivo?

No. Hay mucha culpa en estos cuadros, culpa gratuita, porque no hay una causa-efecto. Estudios que hemos realizado con adolescentes en institutos nos revelan que un porcentaje altísimo siguen alguna dieta para adelgazar, pero ellos mismos son quienes detectan que hay un límite, que traspasan sólo unos pocos. Distinguen entre la conducta de riesgo y la enfermedad.

¿Se pueden sanar?

Como tantas otras enfermedades, puede ser recurrente y desarrollarse de nuevo treinta años después, pero cuando se da el alta a un paciente, está curado y puede hacer una vida normal. El tratamiento es largo, se necesitan tres o cuatro años en los que se procura que las recaídas se distancien hasta desaparecer, pero son muy pocos los enfermos que no logran curarse. Aunque claro, con tantos enfermos, pocos son muchos.

¿Hasta qué punto es mortal?

Lo es, pero estamos en disposición de decir que con las medidas tomadas durante la última década se ha logrado disminuir su tasa de mortalidad, su cronicidad y su toxicidad, si bien la persona que estuvo enferma ha de estar en alerta porque en la vida hay momentos que hacen tambalear hasta al más valiente y, en fin, estas personas no son las más valientes.

¿Son más vulnerables?

Realizamos una encuesta a madres que fueron enfermas y a sus hijas que enfermaron. Al preguntarles por qué creían que sus hermanas no habían caído enfermas, al margen de consideraciones genéticas, afirmaban que ellas se tomaban la vida de otra manera, en una clara autocrítica de perfeccionismo y autoexigencia.

¿La información, la formación y la sensibilización respecto a los trastornos alimentarios se revela eficaz?

Al contrario de lo ocurrido con otros ámbitos, convertir la anorexia en un fenómeno mediático ha sido muy positivo. La alarma social, los titulares, las batallas sociales contra la enfermedad, han conseguido la detención temprana de cuadros que son todavía leves y se tiene oportunidad de impedir su agravamiento. Las madres han tenido mucho que ver. Gracias a ellas, a su preocupación, se ha cambiado el curso de la enfermedad. No quiero decir que no vaya a haber personas enfermas de anorexia, pero todo apunta a que su grado disminuye, lo que facilita su curación y minimiza sus consecuencias.

¿Dónde tiene que acudir esa madre cuando sospeche que su hijo o hija padece anorexia o bulimia?

En nuestro país, la atención primaria está capacitada para derivar al paciente a un dietista o a un centro especializado. Los médicos de cabecera son el primer paso eficaz para comenzar el tratamiento.

EL CICLO DE PRIMAVERA A OTOÑO

El verano supone una oportunidad para detectar problemas con la alimentación. Ropa más ligera, más comidas y tiempo en familia, baños en la playa y en las piscinas procuran momentos en que se evidencian las primeras consecuencias de un ciclo peligroso que abarca de marzo a noviembre. “El camino hacia un trastorno alimentario comienza en Semana Santa, con la ‘operación dieta’ y la presión social por adelgazar. En verano se fortalecen los hábitos y se evidencian los problemas”, describe el especialista. “Si todo va mal y los factores de riesgo se convierten en enfermedad, en otoño hay que acudir a la consulta”, añade.

Morandé reconoce que es difícil romper con esta tendencia, “porque si bien la sociedad atiende a los mensajes indirectos, se ha vuelto refractaria a los que adoptan una apariencia de consejos, ya que se interpretan como intentos de adoctrinar”. De cualquier forma, en el caso de la anorexia, hay que trabajar con los propios adolescentes en la escuela, pero no darles fórmulas concretas. El éxito, asegura Morandé, radica en ayudarles a pensar por sí mismos, a ser críticos. Insiste en que “sólo las personas predispuestas sufren la enfermedad, son ellas quienes están expuestas”. “No somos tan manipulables como se dice”, concluye.

consumer.es

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Anorexia e Internet, una pareja peligrosa

Written by post on July 20th, 2010 in Anorexia.

En la Red abundan los consejos para no comer y engañar a la familia, además de competiciones para perder peso

La anorexia se ha convertido en la tercera enfermedad crónica más frecuente entre adolescentes, por detrás del asma y la obesidad. Si bien puede diagnosticarse a cualquier edad, los jóvenes son especialmente vulnerables. Hay que mantener unos hábitos de alimentación equilibrados y evitar las dietas para perder peso que, en algunos casos, pueden ser la puerta de entrada a este trastorno de la alimentación. Además, los expertos alertan a progenitores y especialistas sobre la importancia de supervisar los contenidos a los que acceden niños y adolescentes en Internet, ya que en la Red proliferan páginas web que publicitan estas enfermedades psicológicas.

Internet y trastornos alimentarios

“Si tienes hambre cuenta hasta mil y antes de terminar te darás cuenta de que no vale la pena seguir metiendo grasa en el cuerpo”. “Prueba la comida y escúpela, repítelo cuantas veces necesites para calmar la ansiedad”. Estos son algunos “consejos” que pueden encontrarse en un blog “proana”, es decir, pro-anorexia. No es un caso excepcional, en la Red abunda desde información para no comer y engañar a la familia, hasta competiciones que ganan quienes más peso pierden.

Internet se ha erigido como una gran vía de comunicación, pero también puede convertirse en un riesgo. Un estudio constata que en la Red son frecuentes los sitios que promueven los trastornos de la conducta alimentaria. El trabajo, publicado en “American Journal of Public Health”, se ha realizado en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins. Los investigadores llevaron a cabo una revisión de 180 sitios que promovían los trastornos alimentarios.

El trabajo constata que alrededor del 91% de estos portales eran de acceso libre (aunque muchos advertían de que no querían “aficionados”) y alrededor del 79% tenía contenidos interactivos, como calculadoras de calorías y de índice de masa corporal. En muchos se publicaban “los diez mandamientos de la delgadez”, como “no comerás sin sentirte culpable”, “no comerás algo que engorde sin castigarte después” o “lo más importante es lo que diga la báscula”.

El estudio recoge que, a menudo, esta información aporta indicaciones sobre cómo disimular, ya que es un hecho que las personas afectadas  por anorexia intentan ocultar en lo posible su bajo peso de diversas formas, como beber mucha agua antes de pesarse y esconder pesas en la ropa. Los jóvenes son uno de los principales usuarios de la Red y se estima que el 75% de los niños entre 10 y 15 años navegan a diario por ella. Según una encuesta de la asociación Protégeles, un 17% ha visitado páginas pro-anorexia o pro-bulimia.

En Internet es sencillo permanecer en el anonimato y tener acceso fácil a información, con impunidad y a espaldas de los progenitores. También puede ser una forma de reafirmarse y obtener respaldo para las acciones que se llevan a cabo. De esta manera, jóvenes vulnerables pueden terminar por padecer uno de estos trastornos alimentarios, tan serios como la anorexia. Estos foros también promueven la sensación de conexión con otros individuos que sufren el mismo trastorno, a modo de comunidad donde la persona se siente identificada con otras, a la vez que segura y protegida.

A pesar de que en 2001 algunos motores de búsqueda, como Yahoo y MSN, aceptaron bloquear los sitios que pudieran dar publicidad a estas enfermedades, ello no ha representado una gran diferencia, ya que los mensajes se han vuelto más sofisticados: los textos y las fotos se han convertido en vídeos y las páginas web, en blogs y grupos de Facebook.

Detección precoz y prevención

Con el verano puede acrecentarse el deseo de adecuarse a los modelos de belleza que, entre otros requisitos, pasan por tener un cuerpo delgado. Esto puede llevar, en personas vulnerables, a conductas que suponen un riesgo de desarrollar un trastorno alimentario. Entre jóvenes de 10 a 19 años, las cifras de afectados por anorexia nerviosa y bulimia ascienden a 35 casos por 100.000 habitantes y año.

La prevención y la detección precoz son claves. Es fundamental la información en positivo y, sobre todo, hay que intentar desligar la idea de que la autoestima y el éxito social estén, de manera obligatoria, ligados al aspecto físico. Pero en la adolescencia, la información que alerta de forma directa sobre los peligros de la anorexia es menos útil e, incluso, según la forma, puede resultar contraproducente.

Los primeros síntomas se manifiestan entre los 13 y los 16 años, sobre todo entre mujeres, con una proporción de 9-10 chicas por cada chico. En su origen hay que buscar tanto factores genéticos como psicológicos, familiares y socioculturales. Los factores psicológicos son importantes ya que, a menudo, la anorexia se desarrolla en personas autoexigentes, perfeccionistas y con baja autoestima.

De la misma manera, el ambiente familiar y social puede facilitar o prevenir estos trastornos. Desde el círculo de allegados hay que fomentar la crítica acerca de determinados cánones de belleza y la aceptación de las diferencias, además de ser conveniente que se siga una dieta equilibrada y que se promueva una actividad física moderada. Es preferible que las comidas se realicen en familia y evitar que los adolescentes coman solos, en especial, mientras ven la televisión. En caso de sobrepeso, hay que evitar comentarios negativos que generen baja autoestima y no facilitar la obsesión por el peso, que en ocasiones se consigue sólo con suprimir la báscula del baño.

TRAS LA SOSPECHA

Cuando el trastorno es incipiente, antes de una ostensible pérdida de peso o de constatar vómitos u otro tipo de malas conductas alimentarias, una serie de indicios llevan a sospechar que la persona padece anorexia o bulimia:

  • Quejas frecuentes sobre el aspecto físico.
  • Obsesión por vigilar el peso, con frecuentes controles en la báscula.
  • No querer probarse ropa o ponerse bañador.
  • Manías con la comida y obsesión por no comer alimentos “que engordan”.
  • Progresivo aislamiento, resistirse a salir y disminuir el contacto con amigos.
  • Mayor irritabilidad y problemas de comunicación, sobre todo, con personas muy próximas, como la madre.
  • Mareos por ayunos prolongados (saltarse el desayuno…).

consumer.es

Poste Solar

Investigadores aseguran que la materia gris puede recuperarse luego de tratamiento y recuperación del peso

MIÉRCOLES, 2 de junio (HealthDay News/DrTango) — Los pacientes que sufren de anorexia nerviosa, un trastorno alimentario, en realidad pueden perder volumen cerebral. Sin embargo, una investigación reciente sugiere que con tratamiento especial, los pacientes adultos pueden recuperar la materia gris perdida por las dietas despiadadas.

“La anorexia nerviosa causa estragos en diversas partes del cuerpo, como el cerebro”, señaló en un comunicado de prensa Christina Roberto, de la Universidad de Yale, autora del estudio. “En nuestro estudio, medimos los déficits de volumen cerebral entre pacientes de peso inferior al normal que tenían la enfermedad para evaluar si la reducción era reversible con restauración del peso a corto plazo.

Desde el Centro de Trastornos Alimentarios de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York, Roberto y sus colegas realizaron escáneres por IRM de los cerebros de 32 pacientes adultas hospitalizadas a las que se había diagnosticado anorexia, así como a 21 mujeres sanas.

Se halló que las pacientes de anorexia tenían menos volumen cerebral que las mujeres saludables, mientras que las que tuvieron que combatir el trastorno psiquiátrico por más tiempo tuvieron el mayor déficit de materia gris.

“La buena noticia es que cuando las mujeres que tenían anorexia nerviosa recibieron tratamiento en una unidad especializada en trastornos alimentarios en la Universidad de Columbia, que les ayudó a aumentar de peso hasta niveles normales, los déficits en el volumen cerebral comenzaron a revertirse durante pocas semanas de aumento de peso”, señaló Roberto. “Esto sugiere que las reducciones en el volumen de la materia cerebral causadas por la privación de alimentos se pueden revertir con tratamiento adecuado dirigido al restablecimiento del peso”.

“[Sin embargo], queda mucha investigación por hacer”, advirtió. “Todavía no tenemos una buena idea de las implicaciones clínicas de estas reducciones en el volumen cerebral”, dijo, y agregó que no estaba claro qué regiones del cerebro resultan afectadas y si la pérdida de materia gris afecta el funcionamiento y la respuesta de los pacientes al tratamiento.

Se informó sobre el hallazgo en línea recientemente en la International Journal of Eating Disorders.

healthfinder.gov

¿Qué es la alcohorexia?

Written by post on May 26th, 2010 in Anorexia.


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25 de Mayo de 2010

Cada día surgen más conductas alimentarias negativas para la salud que cuentan con un común denominador: la pérdida de peso de forma drástica a partir de comportamientos que pueden poner en riesgo la vida de la persona.

En la actualidad se ha generado una amplia gama de trastornos alimentarios como la alcohorexia (drunkorexia), la diabulimia, la orthorxia, vigorexia y trastorno por atracón, que son variantes de la clásica anorexia y bulimia.

La última aparición en el diccionario de las enfermedades alimentarias es la alcohorexia o drunkorexia, que es la abreviación de una mezcla de conductas: la restricción alimentaria o atracones y purgas acompañadas del abuso de alcohol.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el alcoholismo afecta entre el 10% y el 12% de la población mundial y algunos estudios psiquiátricos han revelado, que el alcoholismo femenino se encuentra asociado a trastornos psicológicos y alimentarios.

En algunos países como Estados Unidos, un 30% de personas entre los 18 y 24 años omiten el rigor de las comidas básicas para ingerir alcohol.

Las pacientes que presentan drunkorexia dejan de comer para poder beber alcohol y así no ganan peso. Esta conducta es compensada con la ingesta calórica generada por el alcohol, no comiendo alimentos o comiendo y vomitando.

Siempre persigue el mismo fin: mantenerse delgadas. Las consecuencias que conlleva pueden ser muy graves ya que oscilan entre una mayor predisposición a ser abusadas sexualmente debido a la pérdida de conciencia asociada al ayuno-alcohol, un traumatismo grave por caídas e incluso un coma alcohólico irreversible.

La conducta dietante y el uso de sustancias como el alcohol y las drogas están socialmente “bien vistas” entre las jóvenes, dificultando así la motivación al cambio, el pedido de ayuda y la identificación temprana de este tipo de desórdenes.

Es necesario concientizar a chicos y a sus padres para que entiendan la necesidad de tener un plan alimentario saludable, de realizar ejercicio físico no compulsivo y de cuidar el cuerpo.  Fuente: neomundo.com.ar

contexto.com.ar

“No hay cura para la anorexia”

Written by post on May 10th, 2010 in Anorexia & Bulimia.

Un coreógrafa de ballet clásico cuenta su larga batalla contra la enfermedad

Zoe Smith era una bailarina de ballet clásico de apenas 14 años. No recuerda cómo comenzó a escuchar las “voces en mi cabeza”, pero fue seducida por ellas. Le decían que si quería ser amada y feliz tenía que ser más delgada. Cuatro años más tarde, cuando empezó la universidad ya estaba en las garras de la anorexia. La historia de su difícil batalla contra la anorexia la publica el  ‘Telegraph’.

“Mi maestra de ballet me advirtió que había perdido tanto peso que mis músculos estaban debilitándose”, cuenta la mujer.

Y así pasó de un tratamiento a otro – incluido uno a un asesoramiento y terapia familiar. Sin embargo, no fue hasta diciembre de 2007 que Zoe, con 19 años, se decidió a enfrentar su enfermedad. Antes, “no me quería poner bien”.

Por recomendación de su médico, pasó cuatro meses en una clínica de rehabilitación para superar a la anorexia en Ciudad del Cabo. Fundada por el empresario sudafricano y el alcohol y la cocaína ex adicto a Johnny Graaf, ofrece un nuevo enfoque a la gestión de los trastornos alimentarios.

Este centro rechaza muchos de los campo de tratamiento “tradicionales” y apuesta por terapias que actúan sobre la modificación de la conducta.

Se les anima a explorar su libertad y participan en ellas durante la semana, pero los sábados y domingos suben la montaña Table Mountain, prueba de tiburones de buceo o hacer trabajo comunitario en los municipios.

También, los enfermos realizan la psicoterapia equina asistida, que es una piedra angular de la rehabilitación. “Estar cerca de los caballos requiere paciencia, compasión y respeto – todas las cualidades que los anoréxicos pierden de vista”,asegura el psiquiatra Greg McCarthy, asesor médico principal de la Clínica Montrose.

“Al ver los caballos ayuda a los pacientes y se vuelven más conscientes de sí mismos.” La anorexia, que afecta principalmente a aquellos entre las edades de 12-20, es una enfermedad mental grave que afecta al uno % de las mujeres jóvenes y el 10 % de hombres.

A los anoréxicos les aterroriza subir de peso, aunque no lo aceptan. Esta negación a largo plazo provoca otras complicaciones, como son la osteoporosis, problemas gastrointestinales y dentales.

Es difícil de tratar porque a menudo coexiste con otras enfermedades y adicciones. El tratamiento farmacológico, con antidepresivos, por ejemplo, no siempre es efectivo, en parte porque el cuerpo necesita un cierto número de calorías antes de que pueda empezar a metabolizar los fármacos.

La terapia cognitiva conductual (CBT) o de otro tipo “hablar cura” puede fallar, porque muchos anoréxicos tienen con frecuencia una inteligencia media y puede razonar la manera de “salir”, asegura el Doctor McCarthy.

telecinco.es

Ejercicios, Deportes & Salud


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La preocupación por el aspecto físico es un tema de cada minuto, trayendo consigo múltiples trastornos sicológicos, la principal razón es que nos vemos bombardeados de publicidad y modelos.

Escrito por Stephanie Riedel

Los trastornos de alimentación tienen como preocupación central la comida, y los más frecuentes son Anorexia Nerviosa, Bulimia Nerviosa y actualmente Ortorexia.

Estas tres patologías han sido protegidas por un importante grupo de personas durante mucho tiempo, ya que al ser trastornos sicológicos, los que las padecen, consideran estas conductas como saludables, a pesar del riesgo al que se exponen.

También se ha visto que las personas que sufren estos trastornos, tienden a esconderse de la sociedad para no demostrar sus prácticas alimenticias y no exponer su cuerpo y hábitos.

Para entender y atender mejor estas enfermedades es necesario conocer el significado apropiado y sus causas.

¿Qué es Anorexia Nerviosa?

Es un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por la misma persona y lleva a un estado de inanición.

Se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aún cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la reducción de la ingesta de alimentos.

¿Qué es Bulimia Nerviosa?

La bulimia nerviosa es un desorden alimenticio que se caracteriza por episodios de atracones y luego intentar compensar esa ingesta mediante métodos inapropiados para controlar el peso. Estos métodos inapropiados incluyen vómitos, hacer ayuno, utilizar enemas, usar excesivamente laxantes y diuréticos, o hacer ejercicio compulsivamente.

La bulimia tiende a desarrollarse durante la niñez o la adolescencia. Afecta a las mujeres más que a los hombres. Las personas con bulimia muchas veces mantienen estos comportamientos en secreto, sintiéndose asqueados y avergonzados cuando se atiborran, pero luego aliviados cuando se purgan. Las personas con bulimia normalmente pesan dentro del rango normal para su edad y su altura. Sin embargo, a veces tienen miedo a aumentar de peso, tienen ganas de perderlo, o pueden sentirse totalmente insatisfechos con sus cuerpos.

Atiborrarse es cuando un individuo come una cantidad de comida mucho mayor de lo que comería la mayoría de la gente en una situación parecida.

¿Qué es Ortorexia?

El término “ortorexia” proviene del vocablo griego que significa “apetito correcto”. Fue definido por primera vez por el médico norteamericano Steve Bratman en un libro publicado en el año 2000 en EEUU y que lleva por título “Health Food Junkies”.

Esta enfermedad reciente, se puede definir como una obsesión patológica por la comida sana. Consiste en ingerir exclusivamente alimentos puros sin aditivos, ni conservantes ni colorantes. Mientras que en la anorexia y la bulimia el problema gira en torno a la cantidad de comida, en la ortorexia gira en torno a la calidad

Se rechazan los alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y aquellos que contienen sustancias artificiales, cranes y grasas. En muchos casos se asocian déficits nutricionales por el rechazo a muchas comidas.

¿Qué podría llevar a presentar estos trastornos?

Las causas de los trastornos definidos son múltiples, desde la genética, hasta comportamientos obsesivos-compulsivos, ser perfeccionistas, tender a aceptar actitudes sociales hacia la delgadez, experimentar ansiedad en la infancia, tener una imagen negativa de sí mismo, ser obeso, presentar fracasos personales, vivir la pérdida o enfermedad de un ser querido, afrontar la separación de los padres, alejarse del hogar, tener algún accidente o suceso traumático etc.

¿Cómo se trata a una persona con estos problemas de salud?

Es fundamental acudir a profesionales, quienes podrán indagar en que gatilló la enfermedad, y tratarlo. Hay que tener presente que el tratamiento debe ser integral, constituyendo éste, en general, un médico, siquiatra, sicólogo y nutricionista, siendo fundamental el apoyo de la familia y el entorno del paciente. Los que deberán mantenerse muy atentos frente al actuar de éste para poder tener éxito en el tratamiento.

Finalmente, lo más importante es prevenir estos trastornos, por lo que como sociedad debemos dejar que el medio nos absorba y estar siempre atentos frente a conductas que puedan llevar a Anorexia Nerviosa, Bulimia Nerviosa y Ortorexia, para evitar el desarrollo de éstas o para comenzar un tratamiento oportuno, el que evitará complicaciones.

elvacanudo.cl

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